LA POBLACIÓN, EN SU MAYORÍA MESTIZA Y QUE NO HABLA QUICHUA, DESCONOCE EL SIGNIFICADO Y ORIGEN DEL NOMBRE DE ESTE LUGAR

Campesinos de Chocaví Central siembran a 3.467 metros sobre el nivel del mar

LA POBLACIÓN, EN SU MAYORÍA MESTIZA Y QUE NO HABLA QUICHUA, DESCONOCE EL SIGNIFICADO Y ORIGEN DEL NOMBRE DE ESTE LUGAR
20 de octubre de 2015 00:00

Chocaví Central, Chimborazo.-

Son las 06:30 del miércoles y los comuneros se preparan para iniciar una jornada de labores, esta vez bendecida por “Taitita Dios”. Y es que tras largos 3 meses de sequía ha empezado a llover. Ahora “la tierra está negra” y húmeda en Chocaví Central, una población asentada a unos 3.500 metros sobre el nivel del mar (msnm).

Para llegar a esta comunidad perteneciente a la parroquia San Isidro de Patulú, del cantón Guano, en  Chimborazo, hay que tomar buses desde Riobamba. Estos ingresan y salen por horarios establecidos.

También se puede acceder desde Guano. El viaje de 17 kilómetros dura unos 35 minutos y hay que avanzar por una  vía empedrada custodiada por árboles en su mayoría de eucalipto y pino.

El recorrido vale la pena; el aroma un poco mentolado se mezcla con el aire fresco y cualquier citadino puede sentir cómo sus vías respiratorias se abren.

Una vez en la comunidad, cuando no está nublado, impacta de entrada el imponente volcán nevado Chimborazo. Poco a poco los que visitan el área por primera vez se maravillan con los contrastes. En la parte baja una escuela, una iglesia, un cementerio, un centro de salud y un infocentro dotado de internet se mezclan con las humildes viviendas de construcción mixta: adobe y cemento, con energía eléctrica, pero carentes de otros servicios básicos.

Todas con sus pequeños retazos de sembríos para consumo propio, y donde es fácil ver perros, gatos, gallinas, patos y ovejas convivir en plena armonía.

DATOS

San Isidro de Patulú está conformada por 16 comunidades y cuatro barrios. Su  parroquialización se produjo el 27 de enero de 1894.

El bus que hace el recorrido desde Riobamba hasta Chocaví Central cobra 80 centavos el pasaje. El viaje dura aproximadamente una hora. A las 16:30 pasa el último bus de regreso.

Chocaví Central limita al norte con el cantón Quero (Tungurahua), al sur las comunidades de Púlug y Pichán Central, al este las comunidades de Pichán Central e Igualata, y al oeste con Chocaví Chico.
Ya son las 07:00 y los niños se apresuran para asistir a clases. En cambio los jefes de familia y las madres se aprovisionan con las ‘tongas’, agarran sus herramientas y se montan en camionetas antiguas para iniciar el ascenso. Otros lo hacen a pie, arreando a su burro o al caballo que han alquilado por $ 12 para trabajar la tierra.

La sequía obligó a los comuneros a buscar trabajo en otros lugares. La mayoría va hasta el cantón Quero, en Tungurahua. “Allá el terreno es otra cosa, se saca mejor producción. Hasta 60 sacos de papa por uno de semilla sembrado”, indica José Manuel Piña, el presidente de la comunidad, a quien también le ha tocado salir para ganar los $ 11 por la jornada que se extiende hasta las 16:00. A veces el retorno al hogar se demora hasta las 20:00.

“Aquí, cuando el tiempo está bueno, da unos 30 o 40 sacos por uno de siembra, que llevamos al mercado de Riobamba para obtener entre $ 5 y $ 6 por quintal”, compara don José.

Pero este día es distinto en Chocaví. La lluvia trae esperanza y optimismo. Mientras subimos parece que la camioneta se va a desbaratar, saltamos todo el camino y miramos cada cierto tiempo la parte de atrás para asegurarnos de que nadie ha caído del balde. Don José cuenta que es un pedido que han hecho en reiteradas ocasiones a las autoridades: un camino asfaltado que facilite un poco la jornada.

En general, la parroquia San Isidro cuenta con el 1% de vías asfaltadas, el 4% empedradas, el 3% lastradas; mientras que el 92% restante lo conforman vías de verano, lo que dificulta el traslado de los productos desde el sitio de producción hasta los mercados.

Otro de los problemas de esta comunidad, que don José estima en 1.500 habitantes (875, según el censo del INEC en 2010), es la falta de agua potable y sistema de riego.

Mientras ascendemos hay más frío. En las partes altas la temperatura puede oscilar entre los 13 y 8 grados centígrados. En el camino está María Rosario Mita, de 49 años, en compañía de su familia que ha llegado hasta su pequeña parcela para sembrar. Ya estamos a más de 4.000 msnm.

María explica que en esta ocasión harán surcos en la tierra y plantarán semillas de papa, que demora en producir entre 8 y 9 meses a esa altura. “Encargamos en manos de Dios, que nos ha de dar para cosechar”, dice. Pero antes deberán volver varias veces para ver cómo va la siembra. Mientras, se dedicarán a la producción de leche que venden en 40 centavos el litro.

Los “ojos de agua” y el “pajonal virgen”

Chocaví Central cuenta con 941,49 hectáreas, de las cuales 146,68 son de páramo en la cima del cerro Igualata. Tras dejar a doña María y su familia, aprovechamos para subir un poco más en el páramo. Ya estamos a unos 4.900 msnm. Todo un logro si se viene de la Costa.

Desde allí se puede observar la zona más alta que genera el 100% del agua consumida por la población. Don José cuenta que ascendiendo aún más es posible ver los “ojos de agua” o vertientes, pero la neblina lo dificulta.

Él señala el “pajonal virgen” y cuenta que un convenio con el Ministerio del Ambiente protege esa zona. “Allá no podemos llevar nuestras vaquitas u ovejas a pastar”, indica. De hecho, el convenio abarca 160 hectáreas del total de 450 de páramo que pertenece a la parroquia.

Origen de nombre es desconocido

De regreso, en la zona baja nos encontramos con Claudio Congache Cuzco, de 78 años, uno de los habitantes de mayor edad en Chocaví Central. Habla de los puruháes y de los incas, pero dice desconocer el significado del nombre de la comunidad. “Lo que nos contaban los mayores es que el rey inca ha sabido poner ese nombre”, manifiesta.

Don Claudio, que vive en una humilde vivienda en compañía de su esposa, también reconoce que la producción era antes mejor.

Sostiene que nunca, a pesar de los malos momentos, pensó en salir del lugar donde ha permanecido toda su vida. Dice que ahí morirá “feliz y sonriente”.

Por el momento centra su esperanza en la lluvia, que espera traiga días mejores. (I)

Los pobladores en este sector de Chimborazo se dedican al cultivo de papa, cebolla, alfalfa, haba, entre otros productos. También a la actividad pecuaria.

La comunidad posee una escuela, una iglesia, un dispensario médico y un infocentro. Si bien cuenta con energía eléctrica carece de otros servicios básicos. Fotos: Alicia Ortiz / El Telégrafo
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