Se inicia el juicio que puede costarle el cargo al presidente de Brasil

06 de junio de 2017 17:30

El Tribunal Superior Electoral (TSE) de Brasil inició la noche del martes la primera de las tres sesiones del juicio sobre las cuentas de la campaña electoral de 2014, que puede derivar en la destitución del presidente Michel Temer, debilitado políticamente y contra las cuerdas a raíz de una reciente investigación por corrupción.

Luego de cuatro horas de sesión, el juicio continuará este miércoles y el jueves con el voto de los siete jueces que participan de este proceso calificado de histórico.

EL juicio tiene como acusados a la fórmula presidencial vencedora en 2014, Dilma Rousseff-Michel Temer, imputados por el derrotado senador Aecio Neves de haber abusado del poder económico en la disputa con recursos ilícitos, entre ellos posibles donaciones ilegales de Odebrecht, la constructora eje de la Operación Lava Jato.

El fiscal del caso, Nicolao Dino, pidió la destitución de Temer y la inhabilitación por ocho años de Rousseff por abuso de poder económico.

"Esperemos que prime el estado de derecho, pedimos la absolución y la no destitución del presidente MIchel Temer. No es posible admitir delaciones dudosas como prueba, cuando deben tratarse no como fin, sino como inicio de investigaciones", dijo Marcus Vinicius Furtado Coelho, abogado del mandatario.

El instructor del caso Herman Benjamin incluyó en su informe sobre las cuentas de campaña de 2014 a la delación del empresario preso Marcelo Odebrecht y del expublicisita del Partido de los Trabajadores Joao Santana, también un 'arrepentido' que colabora con la justicia para reducir sus penas por lavado de dinero.

Estas acciones son "hijas de un sistema electoral fracasado", dijo Benjamin al leer el informe en el cual apoya la condena.

El abogado de Rousseff, Flavio Caetano, pidió la absolución al afirmar que no puede incluirse el testimonio de Odebrecht y de Santana, a quienes acusó de falso testimonio porque trabajan "en sociedad" fuera del país. Sobre todo, según él, porque ningún testimonio recogido en la causa indica que hubo irregularidades en la contabilidad de la campaña, tras dos años de investigaciones.

Tanto la defensa de Rousseff como la de Temer argumentaron que no hubo testigos en la causa que dijeran haber aportado dinero ilegal en la campaña de 2014.

El juicio puede detenerse por tiempo indeterminado en caso de que alguno de los 7 jueces pida "vista del proceso", es decir, un cuarto intermedio sin plazo, lo cual alargaría el suspenso pero otorgaría a Temer un mayor oxígeno político.

Temer rompió con el gobierno de Rousseff el año pasado y respaldó con su partido el juicio político que destituyó a la mandataria, que denunció un golpe de su vicepresidente.

El presidente Temer está investigado por corrupción y obstrucción de la justicia en la causa por supuesto aval a sobornos en su conversación grabada con el empresario Joesley Batista.

Hasta el viernes tiene tiempo para responder 82 preguntas de la policía federal en este explosivo proceso.

En caso de destitución, Temer tiene poder para apelar la sentencia en el cargo, pero si renuncia como un hecho político debe asumir el titular de Diputados, Rodrigo Maia, número dos del país, que debe convocar a elecciones indirectas, es decir, por el voto de los miembros del Congreso. (I)

Juicio paradójico, de desenlace incierto 

Las denuncias ante el TSE fueron presentadas en 2014 y 2015 por el PSDB (centroderecha), derrotado en las urnas, pero en la actualidad -paradójicamente- el principal aliado del PMDB de Temer.

Si el TSE decidiera anular la elección, deberá determinar si la pérdida del mandato es inmediata o si Temer puede permanecer en el cargo hasta agotar todos los recursos legales.

Si Temer cayera, la Constitución dice que el Congreso debe elegir al nuevo presidente en un plazo de 30 días, para completar el mandato hasta fines de 2018.

Con decenas de legisladores investigados por corrupción, miles de brasileños piden en las calles que el desenlace de esta nueva crisis se resuelva en las urnas.

"Aunque el TSE juzgue en el plano jurídico, la crisis institucional es muy seria y es natural que ese tribunal se vea influenciado por la cuestión política también", dijo la fiscal de la República y especialista en Derecho Público Silvana Batini a la AFP.

El mandatario, de 76 años, se presenta como garantía de continuidad de las reformas promercado con las que espera sacar al país de la peor recesión de su historia.

Frentes abiertos 

Temer obtuvo una prórroga -hasta el viernes a las 17:00 locales (20:00 GMT)- para responder por escrito un interrogatorio con 82 preguntas que le llegó el lunes en la tarde, con intimación de contestarlas en 24 horas.

Pero enfrenta otras amenazas.

Una de ellas es la posibilidad de que la fiscalía presente una denuncia en su contra en base a las declaraciones y pruebas que los ejecutivos de JBS dieron a cambio de beneficios judiciales.

También acecha la posible salida de la coalición gubernamental del PSDB, que supondría una sentencia de muerte para Temer.

Y el entorno del mandatario está especialmente en alerta por una posible declaración premiada de uno de sus hombres de confianza, el exdiputado Rodrigo Rocha Loures, detenido el sábado en Brasilia.

El exasesor presidencial, señalado por JBS como la persona directamente designada por Temer para recibir sobornos, fue filmado cuando recogía una maleta con 500.000 reales (unos 150.000 dólares) de un emisario de la empresa.

La policía brasileña arrestó por otro lado este martes Henrique Eduardo Alves, exministro de Turismo tanto de Rousseff como de Temer, en el marco de una investigación por corrupción y lavado en la construcción del estadio Arena das Dunas, que albergó juegos del Mundial-2014 en la ciudad de Natal (noreste). (I)

Los debates del TSE deben durar tres días, aunque muchos expertos coinciden en que hay muchas probabilidades de que se alargue por semanas.
Foto: AFP
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