El cine se ha encargado de otorgar a este astro facultades sobrenaturales

Vampiros y hombres-lobo, entre los mitos de la luna

- 13 de abril de 2014 - 00:00

El cine se ha encargado de otorgar a este astro facultades sobrenaturales

Desde la antigüedad la Luna ha sido asociada con hechos sobrenaturales. Los babilonios creían que la fertilidad de la mujer estaba asociada con las fases lunares. En la Edad Media se creía que con la Luna llena salían los vampiros y hombres lobo. Pensaban que los rayos lunares alteraban el carácter de las personas y las empujaban a cometer actos violentos. Hasta hoy se utiliza ‘lunático’ como sinónimo de loco.

A la Luna se la hacía responsable del crecimiento de las plantas y de la calidad de sus frutos, de la longitud del cabello y uñas, de cambios en el clima, de terremotos y hasta de la atracción sexual.

Se creía que el calendario lunar permitía elegir el sexo de los hijos y que en las noches de luna llena había más nacimientos, seguramente porque la atracción gravitatoria de la luna actuaba con las personas igual que con la subida de las mareas.

Un buen método para descartar o confirmar si algo se trata de mito o verdad son las estadísticas.

Eso es lo que hicieron Kevin, Rotton y Culver, tres profesores universitarios norteamericanos que en 1996 se tomaron el trabajo de analizar más de un centenar de estudios sobre los efectos de la luna en las personas y llegaron a la conclusión de que en ninguna de sus fases, ni siquiera cuando está llena, afecta las estadísticas de hechos como la tasa de homicidios, la violencia doméstica, los nacimientos, suicidios, mordeduras de perros, admisiones en hospitales psiquiátricos, la fecha de las menstruaciones, entre otras.

Un análisis de los datos recopilados en Alemania entre más de 4 millones de nacimientos a lo largo de 38 años mostró que estaban repartidos de manera pareja entre todas las fases de la luna y que estas tampoco afectaban el sexo de los bebés.

¿Por qué entonces tanta gente cree en estos mitos? Los autores del estudio lo atribuyen a varios factores. Además del folklore y las tradiciones, hay que añadir el efecto de los medios de comunicación que suelen publicar notas sobre la influencia de la luna llena en la conducta de la gente, tal vez para hacer más llamativa alguna historia. También por las películas, los vampiros y hombres-lobo que siempre salen durante esta fase lunar.

Lo que sí es verdad es el efecto que la luna -y un poco el Sol- ejerce sobre las mareas, que son producto de la atracción gravitatoria de un cuerpo celeste sobre otro. Y no tiene que ver con las fases lunares: las mareas no son más altas cuando hay luna llena, sino cuando la luna está más cerca de la Tierra, aunque brille más o menos.

El mito dice que la luna afecta a los seres humanos porque también contenemos agua. ¿Será eso posible? La respuesta es no, porque la fuerza de gravedad solo actúa sobre las grandes masas de agua. Ni siquiera causa mareas perceptibles en lagos y arroyos, o desbordes de piscinas. Lo explica el físico Alberto Celi: “El nivel de influencia que tienen la Luna o cualquier astro como el Sol sobre masas pequeñas como la masa de un ser humano, es insignificante, basta hacer unos cálculos basados en esa fuerza y salen valores absolutamente insignificantes”.

Por ejemplo, se ha calculado que una mujer embarazada ejerce sobre su bebé una fuerza 12 millones de veces más grande que la Luna. Y el astrónomo George Abell estima que su fuerza sería menor que la de un mosquito.

Si las mareas suben dos veces al día por culpa de la atracción lunar, nosotros también deberíamos cambiar de carácter la misma cantidad de veces. ¿Verdad?

UN CHOQUE HABRÍA DADO VIDA A LA LUNA

¿Cuál es el origen de la Luna? Esta inquietud siempre presente ha comenzando a esclarecerse.

Las misiones espaciales estadounidenses y rusas trajeron rocas que demostraron que está hecha del mismo material que la Tierra. Eso fue recientemente confirmado por dos satélites enviados por la NASA que midieron su gravedad y se estrellaron en su superficie.

Las pruebas recolectadas han hecho que hoy la hipótesis más aceptada sea que hace más de 4.500 millones de años, cuando el Sistema Solar se estaba formando, nuestro joven planeta chocó con otro casi del mismo tamaño. Una buena parte de este se habría fundido con la Tierra aumentando su tamaño, pero algunos pedazos de ambos mundos fueron lanzados al espacio, se agruparon y formaron dos satélites. El más pequeño de ellos terminó por estrellarse en la Luna unos cien millones de años más tarde, formando grandes montañas en el lado oscuro, muy diferente del lado que podemos ver.

Desde entonces, la superficie lunar se fue moldeando con los cráteres causados por los bombardeos de los meteoritos que al atraer con su gravedad evita que caigan sobre la Tierra. Y está cada vez más lejos. Eso se sabe gracias a las mediciones hechas con láseres plantados por la tripulación del Apolo 11. Se separa de la Tierra unos cuatro centímetros por año debido a la repulsión de las mareas terrestres.

SU ESPLENDOR SE ORIGINA EN LA LUZ SOLAR

Aunque parezca raro siempre vemos la misma cara de la luna y la otra se mantiene oculta. Eso sucede porque tarda en rotar sobre su eje tanto como en girar alrededor de la Tierra, en un movimiento perfectamente sincronizado.

Es como si dos buenos bailarines giraran al mismo tiempo. En cierto momento se darían la espalda y no podrían mirarse, pero al terminar el giro se volverían a ver las caras.

Tampoco es verdad que el llamado ‘lado oscuro’ esté en sombras; por el contrario, recibe los rayos solares con más frecuencia porque la Tierra no le hace sombra.

Cabe anotar que la Luna no tiene luz propia, sino que es como un gigantesco espejo que refleja la luz del sol. Las llamadas ‘fases’ de la luna suceden por la cantidad de sombra que la Tierra proyecta en su superficie cuando se interpone entre ella y el sol.

Cuando la Tierra está ubicada en línea recta entre el Sol y la Luna, esta última se ve llena y en todo su esplendor. Por el contrario, cuando la luna se interpone entre la Tierra y el Sol ocurre la llamada Luna nueva y no la podemos ver. El ciclo completo dura algo más de 29 días, un mes lunar.

Ese proceso también da paso a los eclipses, cuando el satélite cruza el cono de sombra de la Tierra. Y precisamente este martes se podrá observar el primero de una tétrada de ‘lunas rojas’ que continuará aproximadamente cada seis meses y se repetirá contadas veces en este siglo, de acuerdo con el reporte de los medios. Los eclipses totales de la luna son poco frecuentes y el último ocurrió el 10 de diciembre de 2011. Por décadas, el fenómeno ha estado rodeado de supersticiones, pero ninguna comprobada. La última vez que tuvo lugar una serie de cuatro eclipses lunares totales se dio en 2003 y 2004.

La distancia entre nuestro planeta y su satélite no es siempre la misma, porque la órbita lunar no tiene forma redonda sino ovalada. Pero la diferencia que existe cuando está más lejos y más cerca no es tan grande: apenas un 10%. ¿Eso es suficiente para explicar por qué a veces la luna se ve enorme en el horizonte? No, porque minutos más tarde y a medida que asciende sigue a la misma distancia de la Tierra, pero parece que se hace más pequeña.

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