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La porfiria

30 de agosto de 2015 00:00

Las porfirias son un grupo de enfermedades metabólicas hereditarias que afectan a la  calidad de la sangre. Uno de los componentes sanguíneos fundamentales es la hemoglobina, que se encarga de transportar el oxígeno a todo el cuerpo.  Cuando las porfirinas -que son unas proteínas presentes en el grupo hemo que forma parte de la hemoglobina- se disparan a niveles exagerados, entonces aparece la enfermedad de la porfiria.  

Una de ellas, la porfiria de Günther, va minando la piel del rostro al punto que el paciente ve desaparecer sus orejas, nariz y encías.  Este tipo de porfiria es rara; apenas se han reportado 200 casos en la literatura médica, pero es de imaginarse que el aspecto de quienes la padecieron pudo haber contribuido a la creación del mito.  
Es un trastorno cruel, porque provoca dolor y la luz solar les causa ampollas y cicatrices, lo que obliga al paciente a recluirse en el día y lo va tornando cada vez más pálido.  Hace un par de siglos, cuando el mito empezó a generalizarse, un paciente con porfiria seguramente salía solo en noches de luna llena cuando era más seguro, pues no había llegado todavía la luz eléctrica.

La ciencia también ha encontrado que, para este tipo de pacientes, el consumo de ajo puede incrementar notablemente los síntomas, ya que un componente de este producto desencadena una hiperreacción en el cuerpo. Por otra parte, la acumulación de las porfirinas en el esmalte dental tornan a los dientes oscuros, dando el aspecto de sangrientos.  Además, en ciertas variantes de la enfermedad, causan la pérdida de las encías, lo que produce que las piezas dentarias expongan la raíz, dando la impresión de tener  dientes (y sobre todo colmillos) muy largos.

En 1985 se publicó la investigación de David Dolphin, un bioquímico que por primera vez relacionó la porfiria con el vampirismo. Según él, en épocas antiguas, los pacientes creían encontrar alivio en el consumo de sangre. Aunque no hay evidencia médica de que eso cure la enfermedad, se sabe que los tratantes de la época lo recomendaban al ver la extrema palidez que presentaban los enfermos.

El mito del vampirismo también sugiere que estos seres pertenecen a la nobleza. Las porfirias son enfermedades hereditarias que se potencian cuando los progenitores tienen vínculos de sangre. El matrimonio entre parientes era una práctica muy arraigada en la nobleza europea, lo que pudo haber incrementado la incidencia de la enfermedad.

Un doloroso mal en la sangre con síntomas terribles que en su época era incomprendido y extraño, y que se convirtió en el origen del mito de los vampiros. (continúa)

 

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