“No me importa cómo me recuerden, me voy tranquilo”

08 de octubre de 2012 - 00:00

Wilson Homero Alulema Miranda, quien hasta el lunes 1 de octubre de 2012 tuvo el grado de general y su último cargo fue jefe de Estado Mayor de la Policía Nacional, dice que se va “con la conciencia tranquila”, tras separarse de la institución porque perdió en la terna para  elegir al nuevo comandante general.

Sostiene que está tranquilo pese a que sobre él, durante sus 35 años de carrera, se agilizaron investigaciones por el supuesto involucramiento en  el abuso de autoridad y la violación de derechos humanos, que incluyeron la muerte de civiles.

Uno   fue el “caso Restrepo”, ocurrido en 1988, durante el gobierno de León Febres-Cordero: la desaparición, tortura y muerte de los hermanos Andrés y Santiago Restrepo, a manos de agentes del ex Servicio de Investigación Criminal (SIC).    Alulema fue implicado porque cuando laboraba en el archivo del SIC se habría encargado de desaparecer documentos importantes.   

El otro caso se relaciona con la ejecución de los hermanos Pedro y Carlos Jaramillo Mera, el 11 de febrero de 1999, en la vía Jipijapa-Portoviejo (Manabí). Una tercera víctima, pese a recibir 7 tiros, sobrevivió: Pedro Baque, deportista manabita (ex seleccionado ecuatoriano de taekwondo), quien reveló el caso e involucró a miembros de la Policía: tres oficiales, entre ellos, Alulema, y  siete clases.

El 4 de marzo de 2002, la Corte de Justicia de Portoviejo sentenció a 12 años de reclusión mayor a los cinco  sindicados del “caso Baque”, pero Alulema y otros fueron absueltos.

Alulema dialogó con El Telégrafo respecto a estos casos y si se va o no resentido porque no fue designado máximo jefe de la Policía, cargo que   ahora lo tiene Rodrigo Suárez.

¿Usted estuvo   en la terna que  designó al nuevo comandante general de la Policía?

Sí, por la antigüedad que tenía.

¿A qué se   dedicará ahora?

Primero voy a descansar, pues fueron tiempos duros dentro de la institución, con problemas con la delincuencia. Cuando uno actúa con honradez se tiene más enemigos que amigos, pero estoy satisfecho de haber cumplido 35 años en la Policía.

De los 35 años, ¿qué es lo más destacable   cree que ha hecho?

Haber conseguido la paz entre las pandillas. En  2005 y 2006, las pandillas eran temidas como grupos delictivos, a nivel nacional. Eso ha cambiado. También el plan anticorrupción (policial). Estoy seguro que servirá de mucho para el cambio del policía y de la institución.

Quiere que lo recuerden por esos logros o porque, como se ha denunciado, usted tuvo que ver con el “caso Restrepo”, en el que se lo implica en hacer desaparecer documentos del ex SIC
Culparme de la desaparición de documentos es lo más absurdo que pude escuchar, precisamente por la honestidad que he llevado. Declaré en la Fiscalía que jamás conocí nada, no tuve a cargo ningún archivo.

Nunca he visto  de cerca  a Pedro Restrepo (padre de los niños), ni a la hermana (Elsie) Monge (activista de derechos humanos).

Como siempre pienso de buena fe, me parece que ellos se confundieron, creo que asimilaron el apellido mío con el que sí era jefe de Archivo (del ex SIC), el sargento Yacelga, a quien incluso lo enjuiciaron.

¿Pero entre el apellido Yacelga y Alulema hay una gran diferencia?

Creo que a ellos (al padre de las víctimas y a la activista de derechos humanos) simplemente se les ocurrió decir eso (implicarlo), sin ninguna base, sin fundamento, lo cual es absurdo.  Se cogieron de esto para afectar mi carrera profesional.

¿No tuvo nada que ver en el caso?

Absolutamente nada, por eso es que pese a que han hecho tantas investigaciones, incluido el último   informe de la Comisión de la Verdad, no se me nombra para nada.

Entonces se va con la conciencia tranquila y la seguridad de que lo recordarán como un buen oficial
Importante es la conciencia y yo me voy con la conciencia tranquila. A mí no me importa cómo me recuerden, lo importante es la gente que me conoce y mi conciencia. Siempre he tenido valores, principios, aunque aquí a alguien honesto siempre tratan de tumbar, provocar, injuriar.

Ahora que pasa al servicio pasivo, no teme que lo persiga la gente que, dice, ha  querido hacerle daño o la delincuencia que enfrentó.

Sabía a lo que me exponía, tanto dentro de la institución por luchar contra la corrupción, como fuera por  luchar contra la delincuencia común y organizada. Debo tener cuidado, es posible que me persigan, por lo que estoy pensando en irme del país.

¿Y lo del “caso Baque”?

Una vez me acusaron de haber matado en Manta... se reunió la delincuencia y me acusó, se pusieron de acuerdo y dijeron él fue el que lo hizo, pero como tuve como 15 pruebas a favor, demostré mi inocencia. De esa gente se agarró derechos humanos y junto a eso, unido el caso Restrepo, a uno lo han perseguido.

¿En qué casos más lo han querido involucrar  para mancharlo?

En esos dos casos y en otros en que han incurrido policías, ya que  como hay la jerarquía acusan al superior y al Estado. Creen que es mejor mientras más rango tiene el jefe o el oficial,  lo inculpan a uno, por eso he tenido varios enjuiciamientos. Uno al final está indefenso, porque cuando   acusan a un policía allí sí nadie se mete, nadie lo apoya, se apartan. Por ello, hay algunos juicios que me  quedan, por lo que ya estando fuera de la institución uno tendrá que defenderse, pero ojalá  se acaben las acusaciones falsas y esas cosas.

¿Fue justa la designación del general Rodrigo Suárez, como comandante, o se va resentido porque se merecía usted el cargo?

En la Policía la gente me conoce, por el resto no podría decir si fue justo o injusto, hay que respetar lo decidido por el Presidente de la República. No me voy resentido porque nunca he estado en la Policía por los títulos, los cargos ni por comprarme nada, por ello no tengo carro, casa, nada.

Si lo designaban comandante, ¿en qué hubiese puesto énfasis?

Siempre he dicho que por más recursos que nos den, si el policía no está  capacitado y preparado, no va a servir de mucho. Hay que cambiarlo  al policía, hacerlo un elemento que se preocupe más del servicio a la ciudadanía, honrado, que demuestre transparencia y sea confiable.

Tras los hechos del 30-S, por la revuelta policial, ¿qué retos cree que tiene la Policía por recuperar imagen, confiabilidad en su lucha contra la delincuencia, para adaptarse a las políticas de cambio?

Justamente consolidar el cambio. El cambio organizacional, la movilización está dada, ahora el cambio del policía es el reto más importante.

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