Más agentes policiales son internados por accidentes de tránsito

21 de octubre de 2011 - 00:00

Los accidentes de tránsito son una importante causa de mortalidad e invalidez no solo en la sociedad civil, sino también entre los miembros de la Policía Nacional.

En la actualidad,   informó el director del Hospital de la Policía en Guayaquil, Nelson Pozo, la mayor cantidad de  policías heridos (60%) se da   por  accidentes de tránsito, seguido por herida de bala (40%). El oficial  enfatizó que la mayoría de las eventualidades se producen  en momentos y por situaciones inherentes al trabajo profesional diario.

Es decir que los accidentes de tránsito, ya sean provocados por imprudencia o impericia de los uniformados u otros conductores, ocurren en instantes que los policías realizan el patrullaje preventivo o  persecuciones a sospechosos.

En el caso de muerte por heridas de bala, Pozo precisó que esa situación se presenta cuando el agente hace uso progresivo del arma, durante balaceras o  enfrentamientos con malhechores.

Eso precisamente fue lo que pasó con el cabo Segundo de Policía Milton Sánchez, de 28 años, quien fue baleado por dos ocasiones, cuando repelía un ataque armado de una presunta banda de delincuentes en la ciudad de Machala (El Oro).

Ayer, dos días después del suceso, debido a la gravedad de las heridas,  el uniformado fue trasladado al Hospital de la Policía en Guayaquil,  en el que se encuentra asilado en el área de cuidados intensivos.

Pozo indicó que ese nosocomio  brinda atención médica a los agentes que prestan sus servicios   en   Guayas,    El Oro y Manabí, puesto que en las dos últimas   provincias  solo hay dispensarios médicos.

Por su parte, Orlando Jácome, jefe de Operaciones del Comando de Policía del Guayas, manifestó que con la finalidad de reducir los accidentes de tránsito en los que están involucrados sus subalternos, las últimas convocatorias para aspirantes a policías,  que realiza la institución, consta un número importante de conductores profesionales.

Solo en el último llamado, realizado el pasado 18 de octubre, la Policía requiere 130 conductores que,     después de un año de capacitación,  podrían prestar su contingente en las jurisdicciones  de Guayas, Manabí, Santa Elena, Azuay  y Sucumbíos.

El título de conductor profesional y la licencia de choferes tipo C, D o E  son dos  requisitos sine qua non para   inscribirse en el curso.

No obstante, los miembros policiales gozan de un seguro que les cubre un gran porcentaje de la emergencia, a través del Instituto  de Seguridad Social de la Policía (Isspol).

En ese sentido, Marcos Salazar, director del Isspol, explicó que todos los policías tienen un seguro de vida que asciende a 21.000   dólares, pero en caso de invalidez, cesantía y pensiones cuyos valores varían según el grado y la antigüedad.

Señaló, además, que todos los  policías firman una plica (sobre cerrado en el que se reserva algún documento que no debe publicarse hasta fecha u ocasión determinada), en el cual, según su voluntad en vida,  consta el nombre o nombres de las personas que recibirían los valores, en caso de  muerte súbita.

Pozo indicó que un promedio de 2 policías ingresan diariamente al hospital de la institución, por diversas causas, así como 4 ó 5 familiares en el mismo período.

Como dato relevante, el jefe policial informó que el miembro de la institución puede ingresar a cualquier hospital o clínica particular, puesto que hay convenios suscritos por ambas partes para atender las urgencias.

Asimismo, la entidad policial cuenta con  helicóptero y ambulancias debidamente equipadas, para que en caso de requerir otras especialidades,  cualquier policía pueda ser trasladado a otras casas asistenciales.

Ese fue el caso del policía Édgar Ponce Loor, quien en marzo de 2010 sufrió quemaduras en varias partes de su cuerpo, durante una manifestación en los exteriores de la Universidad de Guayaquil. El gendarme fue llevado a la Sala de Quemados de la clínica Guayaquil, debido a que el nosocomio de la institución policial no cuenta con uno especializado.

Pozo recalcó que la atención en los hospitales policiales  no es solo a los uniformados, sino también a familiares e hijos, incluso a gran parte de la comunidad.

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