Familiares de presos entregan medicinas

- 25 de marzo de 2020 - 00:00
William Orellana / ET

No es tiempo de visitas a los privados de la libertad. Pero las filas fuera de los penales son permanentes y controladas por las FF. AA.

Carmen Chóez acudió temprano al Centro de Rehabilitación Social (CRS) Guayaquil, expenitenciaría del Litoral, a entregar medicamentos para su cuñado.

Las visitas están restringidas, “solo se reciben medicinas”, se apura a decir la mujer. Ella, cubierta con una mascarilla, esperaba en la larga fila afuera del recinto penitenciario, controlado por militares y policías.  A ratos respetaban los turnos y la distancia como se ha dispuesto para evitar el contagio del coronavirus covid-19, pero en ciertos momentos había empujones y gritos.

Un militar, con voz fuerte, les decía a las personas de la fila que trataran de no pegarse mucho. “Tomen un poquito de distancia por la salud de ustedes,  para que regresen en buen estado a casa”.

Carmen cargaba una funda transparente con medicamentos, como vitamina C, alcohol, pastillas, entre otros, en la cual lucía  el nombre del privado de libertad y el pabellón donde se encuentra recluido.

Un uniformado de las Fuerzas Armadas y un agente penitenciario revisaban cada medicamento y se aseguraban de que fueran los permitidos; luego los guardaban en la funda y una vez que esta fuera asegurada la colocaban junto a otras en una sola bolsa para después entregársela a su dueño. Eso esperan sus familiares.

La mujer recordó que su cuñado fue detenido por escándalo público y desconocía cuánto tiempo estaría en prisión.

Alexandra, que también esperaba en la fila, estaba preocupada por la salud de su hijo, ya que desde hace tres días padecía de dolor de cabeza y de cuerpo, por eso le llevaba paracetamol, guantes y mascarilla.

Ella se sentía inconforme porque no la dejaban llevar jabón azul ni detergente para que su vástago, preso por portar más droga de la permitida a un consumidor, se bañara.

En medio de la larga fila estaba Mayra, desesperada por el cambio de pabellón de su hijo Francisco, enfermo con tuberculosis. Él cumple una condena de cinco años y ya lleva tres en el CRS por tenencia ilegal de armas. Teme que se agrave su salud, por eso le llevó vitamina C, paños húmedos, gel antibacterial y ropa, la cual al mediodía aún no se la entregan.

Autoridades con contagio
Esas medidas son parte de las acciones de prevención tomadas en las cárceles ante la emergencia sanitaria que vive el país.

Edmundo Moncayo, director del Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Privadas de la Libertad y Adolescentes Infractores (SNAI), quien dio positivo de coronavirus, también dispuso la limpieza y desinfección de los recintos penitenciarios, así como el estricto control en  cinco cárceles conflictivas.

El CRS de Ibarra es una de ellas, donde se produjo un amotinamiento que fue controlado por la Policía y guías penitenciarios. (I) 

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