Con estacas y dispositivos el sector camaronero se defiende de robos

- 07 de junio de 2017 - 00:00
Personal naval patrulla el golfo, los ríos y el mar de la Costa para el control de robos a camaroneras.
Foto: Luis Freire Adrián / El Telégrafo

En Pedernales los asaltos no son con arma sino con atarraya, cuyas redes lanzan los ladrones a las piscinas, de donde sacan hasta 5 quintales del crustáceo.

El 31 de mayo, a las 19:30, dos individuos asaltaron una camaronera,  ubicada en el estero Chupadores, en la provincia de El Oro. El propietario del lugar solicitó la ayuda de personal naval del retén Hualtaco.

La Armada emprendió el patrullaje hacia la camaronera, pero a la altura de la Isla Los Pollos divisó la embarcación Siete Mares, donde viajaban los dos sospechosos que fueron arrestados.

La nave había sido alquilada para el transporte de camarón.

Los detenidos, Kevin J., de 18 años, y Abelino M., de 54, quienes fueron reconocidos por los dueños de la camaronera como los autores  del asalto y robo, fueron trasladados al retén naval de Hualtaco para realizar los trámites de ley con las autoridades competentes y la embarcación entregada a la Capitanía de Puerto Bolívar.

Ese día se llevaron la embarcación Pajarito III y el camarón. Incluso la gente intentó ingresar al retén naval Hualtaco para hacer justicia por propia mano porque ya no resisten tanto robo.

“La desesperación por la ausencia de capacidad para brindar seguridad promueve que la gente quiera hacer justicia por mano propia. Indefensión”, escribió en su cuenta de Twitter el presidente de la Cámara Nacional de Acuacultura (CNA), José Camposano, quien agregó: “Otro robo a la actividad camaronera. ¿Delincuencia imparable?”.    

En Manabí, el fuerte camaronero está en la parte norte de la provincia, principalmente en Pedernales.

En este sector, el robo de la producción se da mayormente en las piscinas.

Christian Fontaine, presidente de la Cooperativa de Productores de Camarón de Pedernales (Cooprocam), indicó que las pérdidas por robo “se deben a un trabajo de hormiga. Los asaltos acá no son con arma en mano, sino en las piscinas, donde las personas en las noches se meten luego de tirarles alimentos a los camarones para lanzar la atarraya; así sacan hasta 5 quintales en una noche. Sin mayor esfuerzo les pagan hasta la mitad del precio del camarón”.

Una de las técnicas que Fontaine utiliza para evitar los robos de este tipo es poner estacas en el fondo de las piscinas para que cuando los ladrones tiren la atarraya, esta se quede atascada.  

Para Fontaine, con más de 30 años de experiencia en el sector camaronero, el hecho de que el gremio esté unido influye en que haya menos robos a mano armada.

Marcelo Vélez, uno de los principales de la empresa exportadora Edpacif, destacó que la tecnología ayuda a evitar los asaltos en las carreteras, al momento de transportar el producto. “La carga siempre va con custodia, además los camiones tienen rastreo satelital y hay constante comunicación con el conductor durante el viaje”, explicó.

Otro de los puntales que ayuda a un mejor control son las charlas de capacitación en Seguridad Integral Ciudadana que brinda la Policía Nacional a quienes están vinculados al negocio camaronero. En las charlas las personas conocen detalles sobre el modus operandi de las bandas que se dedican al asalto y el robo a empresas camaroneras, que suelen usar lanchas artesanales para ingresar a las piscinas, extraer el producto y luego comercializarlo.

En 2016 el país exportó 810 millones de libras de camarón a más de 55 mercados de destino. (I)

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