Suárez y Forlán le dieron el 15º título a Uruguay

25 de julio de 2011 - 00:00

Buenos Aires, Argentina.-

Uruguay ganó con autoridad la Copa América 2011, con un 3-0 en la final frente a Paraguay, que distingue al equipo de Óscar Tabárez en un torneo que sufrió de escasez goleadora y en el que abundaron las tandas de penaltis en fases decisivas.

Luis Suárez y Diego Forlán llevaron a Uruguay a su decimoquinto título de la Copa América, una gesta de récord que supera  a Argentina (14) en el palmarés.

La “celeste” siempre tuvo un plan en la Copa. Fue con diferencia el mejor equipo del torneo. El “Maestro” Óscar Tabárez sabía que  no disponía de grandes arquitectos en el centro del campo, así que recurrió al tesón del “ruso” Diego Pérez, de Arévalo Ríos y al empuje de Álvaro Pereira desde la izquierda.

Pudimos ver voltios de energía en el cual Forlán y Suárez amenizaron los partidos con su talento, su chispa; una dupla extraordinaria. Sin duda, de lo mejor del mercado mundial.

Y a ellos apeló Uruguay una vez más. “Cachavacha”, desde su nuevo sitio, más retrasado pero con hambre de gol. Y Suárez, espectacular, cayendo a la banda derecha y dando mucho trabajo a Marecos, a Silva y a Verón en la zaga paraguaya.

Uruguay salió lanzado. Fue por el trofeo desde el minuto uno. Quiso resolver cuanto antes. Desde el primer remate de Diego Lugano, de cabeza, con penalti por mano de Néstor Ortigoza no pitado (2’), a un carrusel de ocasiones que acabaron en los goles.

El primero del “Chino” Suárez, hábil en el área, y el segundo de Forlán, con un zurdazo marca de la casa, que dejó helado a Justo Villar.

25-07-11-deportes-paraguayDe Paraguay no hubo noticias. Ya tuvo mucha suerte con su pase a las semifinales. Hizo sus deberes al ganar a Brasil en cuartos. Villar ayer poco pudo hacer ante el vendaval de Uruguay, más equipo, más trabajado y con mayor verticalidad.

Lo único potable en el elenco “guaraní” fue el carácter de Haedo Valdez. Siempre dio la cara.  El meta uruguayo, por cierto, fue el espectador privilegiado en el PT. Lo vio todo en primera fila, sin agobios. Con el “soy celeste, soy celeste” de alegría en las gradas del Monumental de River Plate se llegó al descanso.

En el segundo tiempo, Paraguay fue con todo. Piris y Zeballos entraron por la banda derecha. Apretó un poco más la selección que dirige Gerardo Martino. Valdez mandó un balón al larguero, rozado por Muslera, y tuvo sus minutos de dominio.

Martino puso a Estigarribia en el campo. El interior zurdo de Newell’s fue de lo mejor en el torneo. Sin embargo, se cayó por sorpresa en los últimos compromisos del once inicial. El “Tata” sacó todo lo que tenía en el banquillo, incluido Lucas Barrios.

Uruguay sabe, por historia, que las finales no se juegan, se ganan. Hizo su partido. Con más ajustes defensivos, más pendientes de no perder el control y salir de contra. “Cachavacha” selló la victoria 3-0 y dijo “esta es la tercera generación en ganar la Copa”, antes la levantaron su abuelo (Juan Corazzo), su padre (Pablo) y ahora él.

Ganó el equipo más querido. El más cercano a la gente. Un grupo que adivina el trabajo de un país que con solo tres millones de habitantes es capaz de pintar la cara a los más grandes. Es la confirmación de un proyecto serio. Con la Sub 17 uruguaya en la final del Mundial.

Con el cuarto puesto en el pasado Mundial de Sudáfrica, la nominación de Forlán como mejor jugador. Algo pasa en Uruguay. Algo ocurre en sus despachos y en la dirección de Óscar Tabárez. El modelo funciona.

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