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La fritada que cautiva está en Samborondón

04 de agosto de 2017 00:00

¡Otro para llevar! Exclamó un hombre de contextura gruesa y tez bronceada. Se sentó cómodo y luego de comer se limpió con una servilleta  los labios y parte del mentón los residuos de grasa. Mientras Felipe Desintonio aparece con una tarrina llena de fritada desde la cocina.

Luego de atender al cliente que se retira satisfecho y contento  Felipe vuelve a paso lento a sentarse en la entrada de la cocina para observar con calma a la gente pasar por su negocio ubicado en las calles La Paz y 31 de Octubre enSamborondón (diagonal al cementerio Parque de la Paz). A cada cliente, Desintonio de 44 años los recibe de forma amable.

Cuenta que tiene 20 años dedicado al negocio de la fritada y que sus clientes no solo son vecinos del sector sino también personas que llegan porque alguien les refirió el negocio. “A mi local vienen desde Durán, Babahoyo, Salinas, Yaguachi y Jujan.

Empecé a los 24 años con hamburguesas, morocho y carne en palito en un charol”.

Algunas semanas se paraba en una esquina y luego se mudaba a otra. Hasta que un día decidió preparar fritada y la clientela aumentó. “Ya no me quedó otra opción que dedicarme a esta actividad y eso me dio resultados”.

Muchos le preguntan ¿cuál es la clave o secreto para tener mucha clientela? Él responde que el éxito radica en tener buena sazón y trabajar los fines de semana de 08:00 a 18:00.

“El cliente quiere que lo atiendan bien. Conocer los horarios y los precios. Solo así se garantiza su visita”.

Dice que es un agradecido de Dios porque le permite tener un negocio próspero. Un  fin de semana vende hasta 300 porciones. Siempre busca satisfacer a sus clientes.

“Les doy precios cómodos $5.00 la porción de fritada y si es en  grupos familiares o amigos de 15 a 20 personas baja a  $4.00. (I)

La única garantía de un negocio es su buena sazón

Desintonio cree que con mucho esfuerzo y trabajo se puede emprender un negocio. Asegura que se ha ganado a sus clientes a “puro pulso”.  Los atiende con una sonrisa, siempre está presto a colaborar en lo que necesiten. “Me gané una reputación en Samborondón y los lugares aledaños porque más allá de que los clientes vienen a  consumir en mi negocio, para mí tiene más importancia que se sientan bien y que salgan satisfechos. Siempre le doy más valor a la persona que al dinero”. (I)

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