La urbe carece de un plan de acción ágil ante las lluvias

20 de abril de 2011 - 00:00

En la manzana A3 de la ciudadela Las Acacias, Iris de Jesús Lozado, con una espátula en mano ayer realizó trabajos de mantenimiento en el techo de una villa esquinera para tapar varias fisuras que causan filtraciones de agua que mancharon de  café  el cielo raso de su vivienda.

Lozado, quien tiene más de 10 años viviendo  en el lugar, en  cada época invernal debe colocar “chova” (una mezcla de brea y asfalto) en cada perno que  sujeta las planchas de asbesto del tejado.

“El mismo perno conduce el agua, por eso hay que colocar la ‘chova’  para evitar las filtraciones”, explicó Lozado. Desde el viernes pasado, entre 6 y 8 casas del sector han recibido el mismo mantenimiento, por un valor de 30 dólares cada una.

Esas filtraciones son solo daños menores que ocurrieron ayer tras las cuatro horas de precipitaciones, que ocasionaron que  algunas zonas de Guayaquil fueran duramente afectadas. 

En la isla Trinitaria, por ejemplo, Rogelio Rivas tuvo que rehacer  un par de muros de cemento en los exteriores de su casa, para evitar que el agua penetre de la calle.  “Antes la lluvia cubría las peatonales,  ahora el agua se empoza”, dijo.

Problemas en cables de conducción y alcantarillas

En un paso pe20-4-11-guayaquil-charco-de-aguaatonal detrás del jardín Esperanza Caputti Olvera, en la ciudadela Las Acacias, tras la fuerte tormenta   un cable se desprendió.

Ingrid Llerena, moradora del sector, desconocía si el cable es del servicio telefónico, televisión pagada o Internet. Ella se quejó de la Eléctrica de Guayaquil, porque desde la lluvia de hace dos semanas ya no cuentan con luminarias en el sector.   “Personas inidentificadas se robaron dos luminarias”.

Durante la lluvia de ayer, de los cables desprendidos empezó a salir  chispas, sin que nadie vaya a atender el inconveniente.

En las  calles principales del centro y sur de la urbe, hasta el medio día de ayer los semáforos  quedaron  averiados. Así  se observó en las avenidas 9 de Octubre, 10 de Agosto y Barcelona.

En la cooperativa Los Claveles, “las obras mal concluidas de Interagua terminaron por tapar las pocas alcantarillas que tenemos”, protestó María Isabel González.

Para ella, la tierra removida que dejó el mantenimiento de un canal, que se  realizó a principios de año,  empeoró el sistema de desfogue de aguas lluvias.

Hasta el transporte público colapso por el chubasco del lunes. El servicio de la Metrovía funcionó con lentitud en el centro de la ciudad y los buses urbanos dejaron de circular.

Autoridades sin plan conjunto

Sobre los problemas ocasionados en la ciudad por las lluvias, el Municipio de Guayaquil informó, a través de su departamento de comunicación,  que  la institución no tomará medidas por el tema de las inundaciones en  la ciudad, ya que ese asunto debe ser arreglado por Interagua, que es la entidad que vigila el sistema de alcantarillado.

Al respecto Ilf Florshein, vocera de Interagua,  sostuvo  que se realizarán inspecciones las 24 horas del día durante la época de aguaje (del lunes 18 de abril al jueves 20 de abril), el cual coincide con las lluvias y “empeora la situación”.

Ella aseguró que hay sectores que no se han inundado, como Orquideas y Miraflores, ya que se implementó con anterioridad un sistema de aguas lluvias.

Urdesa y la avenida Quito se inundan porque, explicó, en esos sectores  aún no se construye el sistema. “Haremos vigilancias diarias durante el aguaje para evitar taponamientos y realizar desfogue, eso hicimos la noche del lunes 18 con carros inspectores y vehículos de limpieza”, argumentó.

Problemas en los servicios de transporte terrestre y aéreo

Esa misma noche,  a las 19:00,  pasajeros del centro de la ciudad tuvieron que esperar más de una  hora la llegada del bus Metro Bastión que circula de sur a norte de la ciudad. Muchos usuarios se  retiraron sin recibir explicación por la ausencia de los buses.

El gerente general de la Fundación Metrovía, Leopoldo Falquez, indicó que  no hubo falta de funcionamiento.

“Probablemente los buses demoraron demasiado  por la lluvia y el tráfico colapsado, pero no hemos estado en ningún momento fuera de servicio”, aseguró.

Falquez añadió que no es posible que se afecte el traslado de las personas debido al clima, pues se mantiene el recorrido de la Metrovía bajo control. “No se han detenido en ningún momento, el sistema tiene vigilancias a través de cámaras, guardias en cada parada y monitoreo permanente en todos los buses”.

Aseguró que el lunes hubo un problema de tráfico vehicular, pero   apenas surja otro percance éste será informado inmediatamente a las autoridades”.

La noche de este lunes, también fue cerrado de manera temporal el aeropuerto José Joaquín de Olmedo.

Según un comunicado de la Dirección General de Aviación Civil (DGAC), el cierre fue desde las 19:08 hasta las 20:01, por lo que algunos vuelos sufrieron retrasos, pero no hubo cancelaciones. Tras una hora de cierre, las operaciones se normalizaron.

En la mañana de ayer, informó la entidad,  hubo otro cierre de la misma terminal aérea, desde las 10:20 hasta las 11:00, debido a trabajos emergentes de mantenimiento en la pista.

La DGAC indicó que se tomó esas medidas en las últimas 24 horas por el bienestar de los usuarios de la terminal y de quienes la operan.

También, en ese mismo reporte, la institución recordó a los usuarios de la terminal aérea que para  cualquier información adicional sobre cambios,  pueden ponerse en contacto con  los representantes de la concesionaria.

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