Extranjeros ven a la urbe como sitio de contrastes

02 de abril de 2011 - 00:00

En Boca 10 (Boyaca y 10 de Agosto) se encuentran decenas de turistas, para ser exactos son 32, en su mayoría provenientes de Francia y algunos ciudadanos de Camboya, Rumania y Argelia. Todos con la mirada hacia arriba y disparando con sus cámaras, tratan de captar el mejor angulo del majestuoso Diario El Telégrafo.
El guía turístico que los conduce les expone que dicha edificación es la  más antigua y el primer diario público del Ecuador.

El grupo de turistas al que se dirige  llegó al país hace once días, ayer fue el último. Ellos recorrieron varias ciudades, entre esas: Guayaquil, Quito, Cuenca y otros cantones de la Amazonia.

Para cada uno de ellos en el país existe un contraste marcado entre la gente pobre que vive dentro del perímetro urbano,   los que están en los cerros y quienes habitan en áreas residenciales.

Ellos coincidieron en que al  haber visto  los noticieros se quedaron impresionados con que la mayoría de los políticos, por ser de etnia blanca,  parecen europeos. “No se ve casi ningún indígena”, comentaron.

Wilmer Silva es el guía turístico de este grupo  parisino,  todos sus integrantes son  empleados del Banco Cajas de Ahorro de este país.

Junto a Silva recorrieron como primer destino la capital, luego se dirigieron a la Amazonia, Cuenca y, por último, a Guayaquil.

Cada uno de los extranjeros confesó estar fascinados con la amabilidad de la gente, lo aseado de las calles y con la diversidad de flora y fauna, la cual no es igual a la francesa.

Mientras Silva  les explica  la historia del puerto, ellos aprovechan y toman fotos de los monumentos, iguanas, ardillas que  se atreven a tocar.

Entre los más emocionados por el viaje está Kiet Sor, de nacionalidad Camboyana, pero residente en Francia desde hace nueve años.

Llegó a Europa, dice, producto de la guerra civil que vivió su país entre 1967 y 1980 -conflicto entre los guerrilleros comunistas, jemeres rojos y el ex presidente de la nación Lon Nol-.

Sor camina  mirando al río Guayas;  en el transcurso de su recorrido  hace preguntas a Silva de cada espacio histórico que tiene el centro de la ciudad. Este ciudadano camboyano, en breves observaciones,   hace un análisis de los 11 días en suelo ecuatoriano.

“Es impresionante ver la distancia que existe entre los habitantes,  pobres que están en los cerros y la gente con más recursos en el llano. Otro detalle del que me he dado cuenta es de la cantidad de niños que trabajan en las calles. No estoy diciendo que no existe en Asía   o en Europa, pero aquí vi una gran cantidad”.

Sor  insiste en que al ver  los  noticieros en los canales locales, es casi nula la presencia de  políticos nativos ecuatorianos. “Cuando son los indígenas los que deberían tener más oportunidades y  voz en las decisiones que se toma para el país”, opina. 

“Las ocasiones que  encendí el televisor -añade- solo he visto gente alta, rubia y ojos azules. Ellos son ecuatorianos  con ascendencia europea. Necesitan valorar más a los indígenas, que fueron los que se asentaron primero en el territorio y los que  dieron hasta sus vidas para generar la liberación de los pueblos hispanos”.

El paseo por el malecón ya casi termina, el guía explica el significado de cada uno de los monumentos que engalanan la ciudad y el significado que tiene el estrechón de manos  del monumento a  Bolívar y San Martín.

Recorren el barrio Las Peñas, entre otras cosas,  El Faro y El Cañón. Cada uno de ellos hace las últimas tomas y confiesan que la visita por el país “es inolvidable”. Todos  visitaron por primera vez  el territorio ecuatoriano y  Sudamérica.

Maria Luisa Burbano, de nacionalidad francesa pero de padres Españoles, dijo que le impactó la pobreza en los cerros, pero dice que son mucho más las cosas positivas que encontró en el país.

“Nos ha encantado la amabilidad de la gente, la naturaleza, el buen precio de la gasolina y la limpieza de las ciudades  visitadas. En Francia también hay pobreza y hay gente desempleada, que es el diez porciento de la población”, comenta la parisina.

Varios de los presentes dicen no estar de acuerdo con la forma de gobierno, la cual -dicen- está en descenso.
Burbano, Sor y cada uno de ellos prometen volver.   Llevaron consigo el recuerdo de los sitios que visitaron y que  dejaron plasmados en cada foto captada al son de un click.

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