En Semana Santa la fe tiene su iconografía y su presupuesto

17 de abril de 2011 - 00:00

La Semana Santa resucita las ventas. Como la sangre en los crucifijos más costosos ($22) el dinero cubre  dos tradiciones: la compra de imágenes y la fanesca.

“Todo lo religioso se mueve por temporadas”, asegura Mariana Jara. Se refiere a los rosarios, crucifijos de todo material e, incluso, películas biográficas de Jesús. Abril es, definitivamente,  un buen mes para las vendedoras de la Catedral.

“Una virgen que ahora está de moda, porque sale en la televisión es la de Guadalupe”, cuenta la mujer rodeada de imágenes con el rostro y manto de esta virgen, representada en madera y cerámica. Los rosarios de plástico cuestan $1, los de madera, $3.

Se exhiben en kioskos todos los artículos muy juntos. Cuelgan los rosarios junto a la Mano Milagrosa. Actualmente son los sacerdotes, tanto locales como de otras ciudades, sus mayores clientes.

“Biopics” menos sangrientas

Durante  Semana Santa, la figura de Jesús trasciende a las imágenes del Justo Juez sentado en una silla.

Representado en plena tortura con la sangre corriéndole por los brazos, cuesta diez dólares. Pero los fieles quieren ver movimiento y compran  audiovisuales, “Jesús de Nazareth (Del director italiano Franco Zefirrelli) es la película más vendida de las que tenemos”, cuenta otra vendedora. “La de Mel Gibson (La Pasión) ni la tenemos porque es muy sangrienta y la gente se asusta”, agrega, conocedora de su mercado. “Mi mayor clientela son los sacerdotes”, vuelve a precisar.

Con 50 personas tratando de ganarse un espacio  en la misma esquina, asegura  Aurora Enriquez, desde 1980 la venta de artículos religiosos (católicos) ha decaído sin volver a levantarse. “La gente se ha hecho evangélica, testigo de Jehová”, confiesa la mujer, refiriéndose a otras vertientes del cristianismo en las que se prohíbe la adoración de íconos e imágenes.

Su puesto está ubicado junto a la Catedral. En el suelo, un pintor errante dibujó con tiza el rostro de la Virgen María Auxiliadora. Por el ajetreo de los transeúntes, se han perdido algunos detalles de la figura.

Los rosarios de un dólar que ofrece en su local están hechos de piola y cuentas coloridas.  Estas artesanías no son manufacturadas por los vendedores, las compran a terceros.

En las semanas previas a la Pascua, el folleto  donde se narran las estaciones de la pasión de Cristo, el Viacrucis, es uno de los libros más solicitados. El más barato cuesta 0.50 y el más costoso $2. También se vende un libro con oraciones para el “Cristo del Consuelo” en $2. Su portada trae una imagen del rostro de Jesús crucificado sobre un fondo en tonos psicodélicos.

La fe se la vive no sólo el Viernes Santo

Miguel Duarte Camargo es un sacerdote claretiano. Se desempeña como párroco de la iglesia Cristo del Consuelo. En el templo reposa la imagen que será cargada por los fieles durante la populosa procesión que se realizará el Viernes Santo.

“El misterio pascual de Jesús no se lo recuerda, se lo vive”, dice el sacerdote, un hombre muy serio en sus expresiones, conocedor de la doctrina cristiana.

Duarte explica desde su fe, que el significado de la Pascua está en que los creyentes mueran desde el pecado para volver a la vida nueva.
“Las estaciones contenidas en el Viacrucis antiguamente eran 14, pero Juan Pablo II  nos propuso hacer 15”, explica.

Decisión que muestra coherencia con lo dicho por el apóstol Pablo: que los católicos creen en un vivo, no en un muerto.

Jesús venciendo a los diabólicos

Las estampas, imágenes de vírgenes, Jesús y santos de la Iglesia en el frente, con oraciones en el reverso, cuestan cincuenta centavos. Vienen plastificadas. Se venden en todos los lugares de artículos religiosos.
Aunque las estampas tienen mayor demanda  en Navidad,  durante la  Semana Santa se solicitan las de “El Señor de los Milagros” y la del “Cristo del Consuelo”.

Otra de las más solicitadas lleva impresa la oración al Justo Juez. En la parte superior aparece Jesús rodeado de ángeles, inmersos en una luz blanca. En la inferior, criaturas oscuras de índole diabólica, con cachos, rabo y lanza, lo contemplan, “Que vengan mis enemigos, tan mansos a mis pies, como vino Jesucristo a las manos de Pilatos”, dice la frase final de esta oración impresa en la estampa. Pide también que “sus armas sean guarnecidas” y las de sus enemigos, vencidas. Y que los pies de sus enemigos no lo alcancen, ni sus ojos.

El bacalao, petrificado en sal

Los pasillos del Mercado Central tienen sus olores de siempre. De verduras, carnes y pollos con huevos no crecidos en el útero.

Pero desde esta semana olerán a pescado conservado en sal. Un producto que solo se vende en esta fecha, para la fanesca.

Hay bacalao, lisa, albacora y bonito en un solo pasillo del mercado. Los pescados se exhiben como trozos de pergamino, apilados uno sobre otro, formando cerros.

Parecen pergaminos por el color café sepia y la forma lisa y extendida de sus carnes. Ya no tienen rostro de pez, solo la carne dura que le da el sabor a la fanesca. Petrificados por la sal, no apestan.

“Todo el bacalao que ve aquí lo traen de la Galápagos, de la isla de San Gregrorio”, cuenta Luis Mendieta. Antes, dice, se vendía bacalao importado de Noruega, pero ahora ante la escasez de demanda no resultaría un buen negocio ofrecerlo.

Teresa Gavilanez tiene la mayor oferta de pescados encurtidos en sal. Trae para la Semana Santa, 10 quintales del producto. Una familia de cinco miembros debería comprar dos libras de esta carne, para que nade con los granos en la olla de fanesca. Cada libra de bacalao cuesta $6. Un total de $12 en pescado por casa. Para una familia de siete miembros, deben comprarse 4 libras.

La sierra  es mas barata. En $4 está la libra. Y la más económica es la lisa, por la que se pagan $3 (la misma cantidad).

En los supermercados se vende bacalao en empaque, pero ni allí  se encuentra el bacalao importado de  Noruega.

De producción nacional, la funda de 450 grm. cuesta $5.64 y la de 910 grm $12. Para preparar una fanesca con menos tiempo de cocción se pueden comprar los granos enlatados. Desde 0.80 hasta $1.50 por lata es el costo de estos productos.

El precio de la fanesca

Para preparar una olla de fanesca para cuatro personas se necesitan $20. Las fundas de sambo, zapallo, chochos, fréjol, habas, choclos y arvejas se están ofreciendo en los mercados de la ciudad. La libra de fréjol costaba, una semana antes de los preparativos, $1.40.La de habas $1.25; la de melloco 0.50 centavos.

A Betty Prado, quien ha preparado este platillo durante más de 30 años, le parece exagerado que se cotice en $6 y hasta $10 en los restaurantes de la ciudad.

Aconseja a quienes no saben preparar la fanesca que cocinen todos los granos por separado y luego los coloquen juntos en el refrito.

“El pescado se pone al final, cuidado lo ponen mucho tiempo y se desbarata”, aconseja. Betty vende ollas, Con 17 litros de capacidad una olla de $16.55 sirve para preparar cuatro platos de fanesca. Esa olla bien puede sostener dos libras de pescado.

Para Ángel Aldaz, teólogo graduado en  la Universidad Cristiana Latinoamericana (UCL), la costumbre de comer fanesca durante la Semana Santa poco tiene que ver con el sacrificio de Jesús en la cruz.

“Son tradiciones culturales agregadas, dan folclor a la tradición capital”. Durante la Cuaresma, según la Biblia, Jesús no comió durante 40 días. Cuando  finaliza este tiempo, los católicos viven la Semana Santa. Una celebración que tiene, como todo ahora, mucho de tradicional y de agregado.

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