Ducto será monitoreado con tecnología y guardias

13 de diciembre de 2012 - 00:00

La empresa Petroecuador descarta la posibilidad de que pueda ocurrir alguna tragedia en zonas pobladas del cantón  a causa de la operación del gasoducto Monteverde-Pascuales, que se encuentra en proceso de construcción.

Según Romel Tapia, gerente del proyecto de transporte y almacenamiento de gas para la zona sur, está descartado que una vez instalado el ducto -que transportará gas licuado de petróleo (GLP)- este se dañará sin ningún motivo.

El funcionario, vocero oficial de la obra, aseguró que el gasoducto cuenta con una serie de mecanismos de seguridad  y tendrá controles que ayudarán a prevenir accidentes.

Entre las características técnicas de la obra están la capacidad para soportar 52.000 libras de presión; tuberías sin costuras cubiertas por una capa especial que evita la corrosión; fibra óptica a lo largo del gasoducto que transmite  datos instantáneos para actuar a distancia sobre 10 válvulas de control; sistema de protección catódica contra el posible deterioro; detectores de fugas; y una sonda inteligente para inspeccionar anomalías en el interior de la tubería.

A esto, añadió Tapia, se suma la existencia de la franja de seguridad, por el derecho de vía exclusivo,  de 15 metros a cada lado del eje del ducto; estará enterrado a 1,5 metros de profundidad; y, por un contrato con el Cuerpo de Ingenieros del Ejército, estará vigilado las 24 horas durante los 365 días del año.

Pese a esas características, Jacqueline Ríos, residente del bloque 1 de Flor de Bastión (noroeste), por donde pasará la tubería, resalta la presencia de la obra y muestra su preocupación por la calidad del terreno. “El tubo puede ser de muy buena calidad, pero el terreno es muy blando y con las lluvias se dispersa... incluso por momentos se ven otros tubos que ya llevan años allí”, dijo.

Ante esta duda, el funcionario de la entidad, argumentó que el monitoreo y la vigilancia permanente servirán para la prevención. En cambio, en las urbanizaciones privadas de la vía a la costa, por donde también cruzará la obra, entre las preocupaciones de los residentes están que por la explotación de las canteras o por un sismo se rompan las tuberías del GLP.

Petroecuador desecha la posibilidad de que un sismo afecte a las canteras y que destruyan el ducto, pues los 30 metros de derechos de vía, que están limpios, permitirán actuar en cualquier emergencia. “En caso de un deslave, el ducto está protegido porque está bajo tierra. No será arrastrado como, en 1987, ocurrió con el Oleoducto Transecuatoriano, que se quebró en un deslave, pero eso sucedió porque el 85% de su estructura era aérea”.

Los únicos escenarios en los que se producen accidentes en los oleoductos a nivel mundial, según la entidad, son por desastres naturales en terrenos inestables y por atentados o accidentes externos graves. Dichas situaciones, de acuerdo con Petroecuador, están descartadas por los controles y la estabilidad del terreno en esas zonas.

Tubo quemado 

Precisamente, el martes, se registró un incidente en el noroeste de la ciudad, donde uno de los tubos amaneció quemado.

Los moradores de Flor de Bastión y Paraíso de la Flor -sectores en los que en días pasados hubo protestas en contra de la obra- dieron distintas versiones de lo que ocurrió en la mañana, cuando uno de los ductos del proyecto Monteverde-Pascuales de Petroecuador fue quemado encima de un colchón.

Los testigos afirmaron que el hecho ocurrió entre las 08:00 y 09:00, pero que los responsables, una vez provocado el fuego, se retiraron del lugar con rumbo incierto y desconocen si todos eran habitantes del sector.

Esperanza Falconí, del bloque 6 de Flor de Bastión, quien habita a pocos metros del lugar de los hechos, aseguró que el domingo anterior el ducto afectado se cayó de las bases y que el martes un vecino -cuyo nombre omitió- quemó el colchón cerca del tubo como protesta al hecho de que el camión recolector de Puerto Limpio no se llevó el objeto. “No creo que tenga algo que ver con las protestas por el gasoducto”.

Sin embargo, Martha, de la cooperativa Futuro de los Niños (Paraíso de la Flor) -quien prefirió omitir su apellido- negó que el ducto se cayó solo. “Eran como cuatro o cinco personas que encendieron el colchón y empujaron el tubo encima del fuego”.

Martha comentó que el personal de Petroecuador informó que en el futuro en este sitio el gasoducto representaría, además de obras, que las casas del sector contarían con el servicio de gas a domicilio como ocurre en El Oro.

La empresa estatal anunció que la denuncia respectiva ya fue colocada y que la Policía Nacional inició las investigaciones respectivas para identificar a los responsables de la agresión a una propiedad del Estado. La obra, según Petroecuador, debe estar lista en el año 2014.

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