El centro de Guayaquil pierde valor comercial

- 16 de marzo de 2019 - 00:00
En la avenida 9 de Octubre y Lorenzo de Garaicoa hay varios locales y espacios que no son utilizados.
Foto: Miguel Castro / El Telégrafo

Los locales aledaños a la av. 9 de Octubre, en Guayaquil, tienen poca acogida. Urbanistas y académicos sugieren mejorar espacios y crear incentivos tributarios.

La avenida 9 de Octubre es reconocida como una zona altamente comercial donde el movimiento de personas, hace décadas, se extiende hasta altas horas de la noche guayaquileña. Sin embargo, el beneficio de su popularidad no llega a expandirse a la totalidad de sus intersecciones y calles aledañas donde la actividad es relativamente menor.

Incluso, quienes recorren puntos cercanos al bulevar notan cómo algunos de los locales están cerrados hace meses o, en el más extenso de los casos, hace varios años. “Tener un local pequeño en operaciones es todo un desafío”, asegura Erick Henegé, quien administra un espacio donde vende artículos para oficina en Clemente Ballén y Pedro Carbo.

Para empezar, los costos de arrendamiento son elevados. Su pequeño lugar de trabajo, de dos metros por seis le representa un pago de aproximadamente $ 700. “Y es uno de los más baratos, suelen cobrar hasta mil dólares”, menciona Henegé.

Pese a que el negocio está cerca de entidades gubernamentales (Municipio y Gobernación) y académicas (Universidad de las Artes y planteles), las ventas no llenan las expectativas.

Para los minoristas, son los negocios más grandes de importantes cadenas comerciales los que acaparan la mayor atención. “Lo suficiente como para que se animen a abrir los fines de semana, lo que no hacemos la mayoría de comercios pequeños”, indica Henegé.

Según cifras municipales, alrededor de dos millones de personas transitan mensualmente por la av. 9 de Octubre y sitios turísticos aledaños como las plazas (Centenario y Seminario), malecón Simón Bolívar y el barrio Las Peñas.

Cerca del edificio de EL TELÉGRAFO (10 de Agosto y Boyacá), Martín Guerrero trabaja como portero de un inmueble y ha visto la evolución del lugar desde inicios de la década de 1990. “Son muy pocos los comercios que por este lado de la ciudad superan la década de vida”, afirma.

Uno de los últimos negocios que vio partir fue una fuente de soda esquinera, administrada por una adulta mayor. Pero la mujer no fue lejos. “Se mudó dos cuadras más adelante (calle Aguirre) porque dijo que por ese lado hay mayor movimiento”, relata Guerrero.

En el perímetro que conforman las calles Lorenzo de Garaycoa (oeste), Loja (norte), malecón Simón Bolívar (este), Colón (sur) existen 8.203 predios entre comerciales, residenciales, oficinas y parqueos.

Los sitios considerados como “muertos” por los comerciantes también están ubicados. Para la mayoría de los consultados están hacia el norte de la av. 9 de Octubre.

Según el urbanista David Hidalgo, el problema de los altibajos en el centro pasa por una deficiente planificación por parte del Cabildo.

Cita el ejemplo del lado norte de la av. 9 de Octubre. “En la calle Panamá, por ejemplo, se hace una inversión pública considerable en mejorar el ornato y no se gestionó la operatividad de la oferta en ese lugar”, asegura Hidalgo.

Quienes transitan por el sitio coinciden en que la vida comercial empieza y termina con los locales de la zona rosa... Y eso, solo durante el horario nocturno.

Incluso el Comité Cívico Pro Centro de Guayaquil, creado en 2013 con el único objetivo de reactivar la zona, admite que la inversión mobiliaria se ha reducido durante la última década.

Sin precisar cifras, Nelson Guim, presidente del comité, indica que los locales, oficinas y edificios que están desocupados ralentizan el crecimiento del sector.

Para remediar la situación, propone la creación de normativas especiales y beneficios tributarios para incentivar la inversión. Además de esto, Natalie Wong, decana de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo, sugiere la creación de espacios peatonales y ciclistas.

El comercio se mueve más con el ciudadano que camina que con aquel que va conduciendo un automotor, afirma. (I)

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