Cabildo ratifica veto al baile en cerro Santa Ana

30 de agosto de 2013 - 00:00

Las restricciones municipales en el cerro Santa Ana son incomprendidas por los visitantes consultados, la mayoría, que ayer se encontraba en la zona céntrica de la ciudad.    

Precisamente, semanas atrás, los dueños de los locales firmaron un documento en el que se comprometieron, con el Municipio de Guayaquil, a poner música en decibeles bajos, vender cervezas solamente con piqueos, controlar que los clientes beban de manera “moderada”, no permitir bailes en el interior  de los bares y  eliminar las luces multicolores.

Ivonne Falquez, una turista que viajó desde Machala, provincia de El Oro, calificó de  “lastimosa” la medida de restringir el baile en los locales del cerro. Ella, quien visita el lugar después de dos años, expresó que con esa medida optará por ir a la zona rosa.       

Los ciudadanos consultados coincidieron en que prefieren ir al cerro Santa Ana, porque permite desarrollar  actividades lúdicas, por la vista panorámica del río Guayas a partir del escalón 240 y la oportunidad de caminar por Las Peñas.

En la mañana de ayer, Michael Dávila, quien caminó junto con varios parientes que habían venido de EE.UU. para divertirse en los bares, se mostró sorprendido y vio como negativa la disposición. “El atractivo del lugar se limitará únicamente a lo histórico, pero eso no atrae a mucha gente”.

Por su parte, Isabel Almeida, del sur de la ciudad, llegó hasta el Santa Ana para corroborar la publicación que hizo ayer EL TELÉGRAFO. “Todavía me cuesta creerlo, no sé qué favoritismo hay con la zona rosa que prácticamente nos empujan a ese sitio. Pensaba celebrar mi cumpleaños aquí, pero tocará hacerlo por otro lado”, dijo.

En las redes sociales, como  Twitter, las manifestaciones en contra de la medida predominaron sobre las que apoyaban la decisión municipal. Algunas iban desde la ironía hasta el rechazo a la imposición de un comportamiento.     

Al respecto, Xavier Narváez, titular de la Dirección de Justicia y Vigilancia del Cabildo, expresó en un canal de televisión local que con la disposición no se busca perseguir a los propietarios de los locales, sino  que se  cumplan las ordenanzas de regeneración urbana. “No se puede permitir bailes en los escalones”, ratificó el funcionario.

Por su parte, la vicealcaldesa Doménica Tabacchi, al ser consultada por las restricciones que rigen en el sector, dijo que desconoce el particular. Por lo que solicitó el plazo de un día para informarse detalladamente de lo que ocurre en el cerro Santa Ana.

Pero después, en una estación de televisión, pidió consideración con quienes viven en la zona, es decir, justificó la medida.

El artículo 8 de la  norma que regula las actividades en las zonas regeneradas del Santa Ana prohíbe ruidos que perturben o trasciendan el ámbito del establecimiento. Asimismo, restringe el consumo de bebidas alcohólicas en los espacios públicos.

También, en mayo de 2012, se expidió una ordenanza que obligó a los bares y discotecas de la zona rosa a realizar cambios en su estructura. Los propietarios de estos sitios realizaron inversiones superiores a los  2.000 dólares para ajustarse al nuevo estatuto.

Además, está vigente la norma que impide mantenerse o deambular por la zona con vestimentas que “atenten el decoro”.  

Por otra parte, a las 02:00, por pedido de los guardias, los visitantes deben abandonar el recinto.

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