18 no videntes piden se les permita trabajar

18 de marzo de 2011 - 00:00

Bernardino Bottoni tiene distrofia muscular progresiva. Es uno de los 18 vendedores con capacidades especiales a los que ayer 14 miembros de la guardia Metropolitana no le permitieron trabajar. A la altura de la avenida 9 de Octubre y García Avilés, afueras de Comandato, decidieron sentarse seis vendedores en representación de sus compañeros. “Si no vendo, con qué comen mis hijos”, decía William Muñoz, no vidente.

Los vendedores piden que desde el Municipio se les otorguen los permisos respectivos para  vender en la Av. 9 de Octubre, desde la calle Rumichaca hasta el Malecón.

O que en la avenida se instalen quioscos en los que puedan ofrecer los artículos varios y  aperitivos  que ofertan. Argumentan que no pueden vender en calles como la Machala, el sector de Pedro Pablo Gómez,  porque su condición de no videntes los expone a muchos peligros.

Sus solicitudes, dicen, han sido presentadas hace un mes al Municipio, por Emilio Sánchez, representante de Acacig (Asociación de ciegos y amigos de los ciegos del Guayas ), a la que pertenecen los 18 comerciantes.

Sánchez declaró que a las 15:00 de ayer iba a reunirse con Javier Narváez, director municipal de Justicia y Vigilancia, para tratar el tema. “Se envió también una petición por escrito, en la que se solicitaba que se les permita trabajar a los compañeros no videntes hasta que se llegue a una solución”, declaró Sánchez.  Esperando la respuesta que -sostenían-  el Cabildo les había anunciado para las 15:30 de ayer, los vendedores decidieron quedarse en la calle intentando comercializar sus productos.

Al estar prohibida, mediante ordenanza municipal, la venta informal en el casco comercial, los vendedores no videntes fueron rodeados por los guardias metropolitanos.

Contraria a esta ordenanza, la Constitución de la República defiende el derecho al trabajo en todas sus modalidades. El alcalde Jaime Nebot sostiene que los no videntes no le han hecho ninguna solicitud: “Si ellos lo solicitan, el día lunes por la mañana los puedo recibir con muchísimo gusto”, dijo.

Señaló también que el Municipio se compromete a darles las herramientas, garantizar su trabajo y reubicarlos, pero que no  se les permitirá “poner mesas con sillas, conectar teléfonos en la vía pública o en la 9 de Octubre”.

En la 9 de Octubre

A escasos centímetros del primer grupo de no videntes rodeados por metropolitanos, seis uniformados repetían la escena en torno de Sergio Bottoni, postrado en una silla de ruedas.

Acompañado por su esposa María, llevaba sobre su regazo las artesanías que comercia. William Muñoz contó que este periplo se inició en el 2004. “Alquilábamos teléfonos, pero en horas de la madrugada, por orden del Municipio, el señor Alvarado Solorzano nos arrancaba los cables; nos reunimos el mismo año  con el alcalde Jaime Nebot, quien nos aseguró que no seríamos reubicados”.

Cuenta que 10 de sus compañeros no videntes fueron reubicados en el Mercado de las 4 matnzanas. “Abandonamos esos locales porque nadie iba a comprar, ahora somos informales, tampoco vamos a mendigar”, dijo apenado.

Julio Rodríguez, quien atiende un puesto de venta de periódicos, se lamentaba viendo esta escena: “Ellos son gente honrada que vende día y noche en la calle para ganar un dinero y no mendigar”.

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