Punto de vista

Imitemos modelos exitosos

07 de octubre de 2014 - 00:00

Punto de vista

Una vieja frase dice que de los errores se aprende, pero no siempre es así. Si revisamos el proceder de la mayoría de los equipos locales encontramos que en lo que respecta a contrataciones nacionales o extranjeras, no hay una línea determinada de trabajo. Solo se prioriza el momento del contratado, que normalmente arriba como solución inmediata por sus últimas actuaciones y logros y no se analiza su perfil y mucho menos si encaja en el sistema de juego que tenga el equipo. En realidad el primer punto que deberíamos discutir es cuál es el plan de trabajo, esquema de juego, paladar histórico del club y la idea que tendrá el entrenador de turno para que de esta manera haciendo un consenso de todas las partes se tomen las decisiones correctas de qué necesidades tiene el plantel principal y cuál es el presupuesto para dichas operaciones. Europa nos da cátedra todos los días con el seguimiento de deportistas durante un período importante de tiempo donde personas especializadas observan sus acciones y verifican su comportamiento dentro y fuera del campo de juego, como también su impacto a nivel marketing en los aficionados y la expectativa de su poder de venta a futuro, y presentan al directorio de su club la radiografía del jugador para debatir si es recomendable su llegada al plantel.

Con todo este trabajo previo, el margen de error es más chico y la posibilidad de que el nuevo futbolista sea un éxito es más cercana. Nuestra realidad está muy lejana al primer mundo futbolístico, pero eso no significa que no podamos intentar imitar modelos exitosos de gestión deportiva y de esta manera mejorar el desarrollo y calidad de nuestro torneo, que con seguridad elevará su nivel y atraerá más público a los estadios e inversión a las arcas de las instituciones.

El cambio lleva tiempo y no es fácil, pero es de vital importancia si queremos que nuestro deporte más querido crezca en un mundo globalizado que no se detiene y se olvida rápidamente de los que no quieren ver el nuevo camino a seguir.

Es urgente dar un golpe de timón y reconocer que depende de todos los integrantes de la atmósfera del balompié nacional poder surgir y potenciar una pasión que hace algunas décadas más allá de algunas evoluciones importantes, como clasificar a los mundiales y obtener logros internacionales, está estancada en un pantano por los antiguos y obsoletos métodos de trabajo.

Ecuador tiene mucho potencial humano para exportar talentos y generar la confianza internacional de sus deportistas que hoy llegan a lugares de élite haciendo “puente” en otros mercados que con estos traspasos ganan más dinero que nuestros clubes y solo sirven de vitrina.

Entonces mi pregunta es, ¿qué estamos esperando para dejar una huella imborrable en la historia y encaminar a las futuras generaciones de dirigentes, jugadores y entrenadores a un mismo nivel competitivo y exitoso a nivel mundial? Si continuamos sin entender y asimilar que estamos dejando pasar el tren de los nuevos modelos de gestión, quizás sea muy tarde cuando pretendamos subirnos, porque con seguridad el último vagón ya se habrá ido. 

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