Jarabe de Palo, más allá de ‘La Flaca’...

03 de junio de 2013 00:00

Él parecía un niño en una fiesta. Saltaba, bailaba, sonreía... estaba feliz. Su público recibía este comportamiento con gritos y saltos. Ambientaba este cuadro de algarabía un coro de cientos de voces que aseguraban: “Bonito, todo me parece bonito...”. Lo que le dio un plus a la buena vibra de ese momento.

Ese fue quizás el instante más enérgico de la noche del pasado sábado, pues mientras Pau Donés enumeraba una lista infinita de todo lo que le parece “bonito”, de vez en vez repasaba la letra de esa canción con sus fanáticos y dirigía el micrófono hacia ellos. Caminaba de extremo a extremo en la tarima, como para que nadie se quede sin cantar.

Ya eran casi las once de la noche en el Teleférico. Y ya en ese momento el vocalista y líder de Jarabe de Palo tenía cerca de dos horas en el escenario quiteño. Horas antes, cientos de personas se aglomeraron en el exterior del Teleférico con la finalidad de conseguir una mejor visibilidad del show. Era de esperarse, Jarabe de Palo arribó al país después de diez años de ausencia.

El mismo Pau reconoció que no entendía por qué dejaron pasar tanto tiempo para volver cuando hizo su aparición. Sugirió entonces vivir el presente: “Vamos a recordar un montón de canciones, hace un montón de tiempo que no veníamos. Así que ahora a disfrutar del concierto”.

03-06-13-mix-conciertoSus palabras fueron proféticas. Cada canción inspiró el recuerdo de aquellos éxitos que marcaron la popularidad de la agrupación europea. Pau empezó clásico. Con una versión de ‘Romeo y Julieta’ que fue parte de su saludo en el primer bloque, cuando también interpretó ‘Yeah Yeah Yeahs’.

En un modesto escenario lo acompañaron guitarra, bajo, batería y un saxo que dejó a más de uno con la boca abierta en prolongados solos. La interacción con sus músicos le da un toque único a la banda. Sonreían y estaban en constante comunicación durante todo el show. Esto mantuvo al público atento y encantado.

La gente que fue a ver a los españoles era joven. Adolescentes en su mayoría, que con cámaras en mano, se revestían de emoción con cada una de las cantadas que se pegaba Pau.

Llegó ‘Depende’. Él se desprendió de la guitarra electroacústica y se adueñó de una pandereta. Entonces se oyó una ola de voces que decían: “Depende, ¿de qué depende? De según como se mire todo depende”.

Jarabe aprovechó también para hacer un receso por aquel ‘cover’ de Francis Cabrel que constituye una poesía a la mujer, al amor, a la entrega sentimental: ‘La quiero a morir’, que la banda versionó con Alejandro Sanz.

Cuando ‘Dos días en la vida’ tomó su turno, las fans de Jarabe de palo pegaron gritos incontrolables que retumbaron en aquel escenario, muy parecido al del Centro de Convenciones de Guayaquil. Fue igual con ‘El lado oscuro’ y con la ‘La flaca’, definitivamente el tema más popular e inolvidable de los españoles.

Entérate

El sábado por la mañana, la banda hizo un rápido recorrido por la ciudad para asistir a un homenaje en el centro comercial El Recreo. Allí, el vocalista de Jarabe de Palo, dejó impresa su huella en una placa de cemento.

Un fanático, Eduardo Haro, le lanzó hacia la cara una camiseta al vocalista. Lo que provocó una euforia colectiva. Al principio Pau se negó a ponerse la prenda, porque se le notarían los rollitos, bromeó, pero por la insistencia del público, la lució en su cuerpo.

Ya vestido de ‘ecuatoriano’, entró a la última etapa del show, que contó con dos despedidas de parte de la banda. Esto porque una vez fuera del escenario, los fanáticos los aclamaron y ellos, muy prestos a cumplir sus pedidos, decidieron dar dos temas más, el primero: ‘Grita’ y el otro, nuevamente ‘La flaca’, pero en una versión mucho más suave.

Antes de los españoles, la agrupación Esto es Eso dejó en alto el nombre de Ecuador con una brillante presentación en la que resaltó su talento. Un talento originario de la Capital, con sonidos fusionados, muy agradables.

Esto es Eso no se quedó atrás con fanáticos. Los asistentes corearon a viva voz temas como ‘Vida musical’, con la que Luis Villamarín, el vocalista, cantó sin una cuerda de su guitarra.

Fueron casi tres horas de música intensa. Los fanáticos quedaron satisfechos pese a que en la presentación del grupo ecuatoriano falló el micrófono tres veces. Jarabe de Palo prometió volver a Ecuador, antes de que se cumpla un año de este regreso.

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