Hyperloop el tren del futuro

18 de agosto de 2013 00:00

La cabina debe tener dos metros de diámetro. Sus ocupantes, entre 4 y 6, serán trasladados desde San Francisco hasta Los Ángeles en nada más que media hora, gracias a un sistema electromagnético que funciona con energía solar.

El Hyperloop -su nombre- será propulsado en un túnel, en donde el aire a alta presión entre sus paredes y la cápsula anulará toda fricción. Podría viajar a 1.220 km/h, lo que le permitirá alcanzar velocidades cercanas a la del sonido.

No se trata de una novela de ciencia ficción inédita de Julio Verne, sino del proyecto industrial más innovador del momento. Elon Musk (foto arriba), un multimillonario norteamericano del tipoself-made man, dueño de la automotriz Tesla (la que diseñó el primer automóvil eléctrico comercial), hizo su presentación. ¿Es esto una farsa o un espejismo? Por su costado de hombre de negocios vanguardista, Musk se parece a Howard Hughes, quien fue aviador, industrial, productor y director.

Pero es más que eso. A esta altura es ya un personaje. De hecho, el director cinematográfico Jon Favreau se inspiró en su figura para darle vida al millonario Tony Stark en la ficción de Iron Man 2.

Musk presentó el martes su proyecto Hyperloop como el prototipo del “quinto medio de transporte” moderno, después del barco a motor, el tren, el auto y el avión. ¿Y si este futurista, ecologista encarnizado, tuviera razón? ¿Si hubiera encontrado la forma para que nos desplazáramos en el futuro a velocidades supersónicas por un costo modesto y sin destruir el ozono?

Este sistema revolucionario, llamado Hyperloop, planteado únicamente como un modelo teórico por el momento, consiste en una serie de vagones que circulan encapsulados dentro de un tubo, en cuyo interior se generan las condiciones ambientales necesarias para que el vehículo se desplace a 1.220 kilómetros por hora. La barrera del sonido está en 1.234 kilómetros por hora.

Musk dio a conocer su propuesta a través del blog de Tesla Motors e incluyó un informe pormenorizado de 57 páginas, donde detalló la tecnología necesaria, el funcionamiento del tren, así como los costes estimados para su fabricación.

Según ese estudio, bastarían 6.000 millones de dólares para construir dos líneas de este tubo, una de ida y otra de vuelta, entre Los Ángeles y San Francisco, una distancia de 550 kilómetros que tardarían en recorrer 30 minutos cada una de las 40 cápsulas, con capacidad para 28 pasajeros, que se desplazarían por su interior.
La cifra contrasta con los 70.000 millones de dólares estimados para tender una línea de tren de alta velocidad que una las principales ciudades de California, un proyecto que prevé comenzará su construcción este año y estará operativo en 2029.

El costo por pasaje sería de 20 dólares, un precio muy por debajo de cualquier servicio de transporte público de larga distancia en Estados Unidos. “El Hyperloop es la solución para el caso específico de dos ciudades entre las que hay mucho tráfico y que se encuentran a 1.500 kilómetros una de la otra”, explicó Musk, quien considera que para mayores distancias el viaje supersónico en avión sería “más rápido y barato”.

Los tubos del transporte estarían elevados, instalados sobre pilares como si fuera una montaña rusa, y su interior estaría a muy baja presión, lo que permitiría que las cápsulas o vagones se movieran suspendidos en el aire. “El viaje sería muy suave”, expresó Musk. La energía que alimentaría los sistemas provendría de placas solares instaladas a lo largo del recorrido.

Según las especificaciones de su creador, el vehículo es un proyecto viable con la tecnología existente, aunque no está entre sus planes fabricar un prototipo en el corto plazo dado su compromiso actual con Tesla Motors y SpaceX.

El empresario y científico matizó su explicación diciendo que sentía haberse tirado “una bala en el pie” al hablar del automotor. “Es necesario que me concentre en Tesla y en SpaceX (las dos compañías que dirige) y esto es más que suficiente. Pero terminé comprometiéndome con la publicación de un diseño” señaló.

Sea como fuere, al crear exitosamente su revolucionario auto eléctrico, Musk comenzó a ser tomado en serio. A los 42 años es el nuevo niño mimado de Silicon Valley, la meca de la tecnología.

Con 7.700 millones de dólares de patrimonio (que aumentó el 220% en apenas un año), según el Indice Bloomberg de Multimillonarios, su fortuna aumentó de golpe 570 millones hace 13 días, cuando las acciones de la compañía Tesla subieron en la bolsa al 14% luego del anuncio de resultados operativos con un alza del 22% Elon es un hombre sigiloso.

Sus colaboradores más cercanos hablan de él con reverencia y un poco de adulación.No dudan en usar la palabra genio al referirse a su persona. “Trabaja cien horas por semana”, aseguró Esben Pedersen, un vocero de su sociedad.

Se fue a los 17 años de su Sudáfrica natal, por oponerse de manera radical al apartheid. Se recibió de físico y estudió también en la famosa escuela de Comercio Wharton de Filadelfia. Inició también un doctorado en la Universidad de Stanford, semillero californiano de gerentes destart-ups, pero la dejó apenas tres semanas después para consagrarse a su “visión”, su primer negocio en Internet. Tiene una pasión, que es el futuro con energía limpia y la conquista del espacio. Sin embargo, esa visión no impide cierto pragmatismo. Musk no nació multimillonario.

Comenzó a los 24 años con una plataforma de publicaciones por Internet, la Zip 2, que revendió en 300 millones de dólares, dinero que invirtió enseguida en Startx.com, un banco online. El sitio se convertiría después en PayPal, que vende luego en 2002 a eBay, por 1.500 millones de dólares.

Desde entonces invirtió en la fotovoltaica (SolarCity) y en el negocio espacial, con SpaceX, que trabaja para crear cohetes más evolucionados a un costo accesible.

Mientras tanto, imagina ya un vehículo del futuro que traslade -no importa a quien- de Nueva York a Los Ángeles en apenas una hora; y de París a Pekín, en dos. La prueba de su “visión pragmática”.

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