Un gastado recurso que aún funciona con Jerry Rivera

12 de octubre de 2013 - 00:00

Aunque para muchos parezca trillada la visita del puertorriqueño Jerry Rivera a Guayaquil, al parecer no lo es para sus miles de seguidores que, pese a sus frecuentes presentaciones en el país, siguen acompañándolo a cualquier escenario donde cante.

Y prueba de ello fue lo que ocurrió la noche del jueves en los exteriores del colegio Guayaquil, ubicado en la avenida Machala y calle Gómez Rendón, en donde el intérprete de ‘Cara de niño’ hizo bailar a miles de guayaquileños como parte de los festejos por los 193 años de independencia de la ciudad.

Cerca de la medianoche, el coreógrafo Héctor Díaz y la locutora Lidia Ronquillo le dieron la bienvenida al artista al artista boricua nacido en 1973, quien era seguido por una cámara que transmitía en vivo todo lo que él hacía en su camerino.

Los gritos ensordecedores, especialmente de las féminas se adueñaron del recinto.  Rivera, sin mayor preámbulo, inició su concierto con ‘No hieras más mi vida’ y la locura se apoderó del sector. Las mujeres no dejaban de gritar y lanzarle besos, e incluso hubo algunas desmayadas y otras que lloraban con histeria.

‘Solo pienso en ti’ y ‘Me estoy enamorando de ti’ tuvieron la misma respuesta que la anterior, mientras el artista mostraba su asombro por la gran concurrencia y pidió que encendieran las luces para ver hasta dónde llegaba la marea humana.

Esta fan se encontraba en primera fila. Cantó, bailó y lloró en varios ocasiones.

Rivera caminó hacia atrás del escenario para agradecer al público que  estaba en ese sector, la mayoría invitados de los organizadores del evento.

Miembros de la Policía Nacional cubrieron el cerco levantado para cubrir el escenario, pero esto no impidió que una que otra fan saltara la reja para ubicarse cerca de la tarima en donde Rivera demostraba sus dotes como bailarín, acompañado de dos de sus coristas que bailaban con él de forma sincronizada.

“Gracias Guayaquil por recibirme nuevamente con el mismo cariño. Siempre es grato visitarlos y saber que seguimos siendo aceptados como cuando empecé mi carrera, cuando era tan solo un niño... ahora estoy viejo y feo”, dijo el intérprete, teniendo como respuesta un “nooooooo” rotundo de sus fanáticas.

Éxitos que lo consagraron en el panorama musical latinoamericano como ‘Qué hay de malo’, ‘Casi un hechizo’ y ‘Esa niña’ fueron cantadas, de principio a fin, por los espectadores, muchos de los cuales bebían cerveza y bailaban al son de la salsa boricua.

‘Oye nena’ y una nueva versión de ‘Ese’ fueron la antesala para que el boricua sorprendiera a todos con el pasillo ‘Ódiame’, que interpretaba Julio Jaramillo. Sin embargo, el coach de la versión peruana de The Voice comentó que tenía dudas si el “vals” era originario de Perú o de Ecuador.

“Allá me dicen que es de ellos, pero aquí me dicen que es de ustedes. Lo importante es que a todos nos gusta y nos une en una sola voz...”, comentó antes de interpretar ‘Tu amor no vale nada’ y ‘Por mucho tiempo’.

“...Amargura, señores, que a veces me da/ la cura resulta más mala que la enfermedad/ Amargura señores, que a veces me da/ la cura resulta más mala que la enfermedad”, coro del tema ‘La cura’, de Frankie Ruiz, con la que Jerry Rivera le rindió un homenaje a este cantante, conocido como el ‘Padre de la salsa’.

Comentó que a través de las redes sociales abrió una escuela de salsa para que la gente sepa cómo bailan los boricuas este ritmo tropical.

De inmediato se fue del escenario para que sus dos bailarines demuestren lo aprendido en “clase”, mientras sonaba salsa y mambo.

“¿Les gustó? pues vamos a ver qué dicen de esto”, indicó para dar paso a ‘Mi libertad’, uno de los temas más cantados de la noche. “Yo no sé qué voy a hacer con ustedes. Me los quiero llevar a mi casa pero no puedo. Aquí hay muchas niñas y no quiero pelearme con sus padres”, bromeó Jerry, haciendo que las féminas le gritaran varios piropos.

“Papacito”, “Eres hermoso mi rey”, “Estás buenote”, “Quiero llevarte a mi casa”, “Te amo Jerry”, “Muñeco precioso”, “Bombón”,  “Mírame que soy tu novia” y “Pégame”, fueron algunas de las frases que se escucharon con frecuencia durante las casi dos horas que duró su intervención.

En algunos sectores los vendedores informales aprovecharon la oportunidad para ofrecer chuzos, choclos asados, arroz con menestra, cervezas, bebidas gaseosas y confites.

Mientras tanto, el boricua seguía conquistando a sus seguidores con éxitos como ‘Esa niña’, ‘Dime tú’, ‘Cuenta conmigo’, ‘Cara de niño’, ‘Amores como el nuestro’ y ‘Vuela muy alto’, con los que cerró su presentación en la ciudad.

Agrupaciones locales

Antes que el artista puertorriqueño subiera al escenario, Afroson cantó por casi una hora varios covers de Aventura y algunos temas clásicos de artistas como Polo Montañez.

También Joel Alléguez, con su agrupación Alléguez Son, puso a bailar a los asistentes, aunque al final se llevó un ‘sinsabor’ porque el público exigía ver a Jerry Rivera y cuando este les preguntó si querían que siguiera cantando, los asistentes respondieron con un “No”. El cantante cubano se bajó del escenario evidentemente molesto.

ALGO MÁS

El concierto se transmitió por Radio Sucre.

Durante la intervención de Alléguez Son hubo problemas técnicos con el sonido.  

Antes que los artistas subieran, Héctor Díaz los entrevistaba en los camerinos.

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