"El público más importante ya vio mi película"

- 25 de agosto de 2016 - 00:00

El cineasta ecuatoriano hizo una pausa y aceptó el pedido: narrar a EL TELÉGRAFO lo que sintió el día del preestreno de su sexto filme, Sin muertos no hay carnaval, en Monte Sinaí, en Guayaquil.

La Casa Cino Fabiani, ubicada en el tradicional barrio Las Peñas, fue el sitio escogido por el cineasta ecuatoriano Sebastián Cordero para hablar de lo que sintió la noche del sábado 20 de agosto, fecha del preestreno de su sexta película Sin muertos no hay carnaval, en Monte Sinaí, en el noroeste de la ciudad.

Eran las 15:30 del pasado martes.  El inmueble donde está alojado el director de cine luce acogedor. Los escalones hechos con tablones de madera conducen hasta el primer piso alto. Al mirar hacia arriba se ve una especie de balcón donde reposan toallas de colores.

A los pocos minutos se escuchan los pasos de alguien que baja: es Sebastián Cordero, quien saluda con una amplia sonrisa y con una vestimenta informal: pantalón color plomo, camiseta beige y zapatillas.

Un sillón ubicado a escasos metros del balcón principal que descansa sobre la calle Numa Pompilio Llona es el escogido por él para hablar de la proyección.

Acariciando su barba entrecana relata: “Yo sentí que estaba haciendo la presentación de mi película ante el público más importante, que fue la gente que nos dio apoyo y que nos recibió en su propia casa, en muy buen plan”. Inmediatamente menciona: “desde que filmamos la película dije: me encantaría presentarla aquí; era complicado, queríamos hacerlo bien, que la calidad estuviera bien”.

Con la gente que habita en ‘Tres Bocas’ y ‘Voluntad de Dios’, en Monte Sinaí se reencontró poco más de un año después de terminar la grabación. “Para mí fue muy emocionante aunque ya no había tanta humedad como hace un año. Dennis y Jimmy (dos moradores y extras en la película) fueron los primeros que se me acercaron y estuvieron durante la proyección”.

“Dennis nos preparó un encocado de pescado que estuvo riquísimo (un día antes de la proyección); y Jimmy apareció esa noche así como lo hacía cuando grabábamos”.

El director de Sin muertos no hay carnaval, buscaba en los rostros de la gente sus reacciones. “Cuando llegó el momento del desalojo fue emocionante ver cómo se reían, cómo murmullaban, cómo se señalaban. Eso para mí es una especie de recompensa y la confirmación de que hice las cosas bien”.

“La película originalmente se la iba a grabar en el sector de ‘Thalía Toral 2’, pero cuando ya estaba todo listo hubo un desalojo y allí se fueron 200 personas; solo quedaron unas 20 casas. En homenaje a los que se fueron sentí que era importante darles su visibilidad”.

“Cuando rodamos hizo mucho calor -recuerda- me derretía (y ríe); tomaba mucha agua y de vez en cuando una cerveza”.

“Cuando proyecté Pescador, allá en ‘El Matal’, en Manabí, fue algo más pequeño. Se lo hizo en una cancha cerca al lugar donde se grabó, pero fue lindísimo”.

“Llegaron -a esa primera proyección- personas de Quito, Guayaquil, estuvo Andrés Crespo (el protagonista). A raíz de eso supe que quería hacer lo mismo con mi última película que habla de los desalojos”.

Sobre sus seis películas dice: “Fue muy mágica (Ratas, Ratones y Rateros). Cada una es como un hijo, pero esa es muy especial y siempre va a haber ese cariño”.

La argumentación

“Con mi última película he reafirmado mucho un camino, una tendencia. Ratas, Ratones y Rateros empieza con el tema de la migración. Yo sí siento que es algo que me ha llamado mucho la atención, pero también siento que no es el único cine que voy a hacer. Quiero explorar otros caminos ahora más personales; historias que tengan tal vez más que ver con cosas que he vivido, o que le han pasado a la gente; eso es lo que yo llamo el drama urbano o el realismo social (se ríe al darle nombre al género de sus películas)”.

“Europa Report fue algo refrescante, distinto, con otro estilo, reglas, dinámica y la verdad sí quiero probar cosas así. Me atrae mucho el explorar distintos caminos”.

“Con el proyecto de dirigir a Harrison Ford -en la cinta Manhunt, basada en el seguimiento que se le dio a John Wilkes Booth, el asesino del expresidente de Estados Unidos, Abraham Lincoln- tuve mucha expectativa. Se estaba esperando la luz verde porque se llegó a un punto donde se necesitaba hacer un recorte de presupuesto importante por varias razones y al hacerlo hubo un montón de cosas que había que sacrificar. Me dio mucha pena -que el proyecto no se diera- porque ahí había un gran potencial, pero el aprendizaje viene de todos lados, así sea de un proyecto que no salga”.

“Pero seguí haciendo cine y espero hacerlo por el resto de mis días y si hago algún pare, espero que no sea por demasiado tiempo”.

El cine en Ecuador

“En Ecuador tenemos grandes historias por contar, pero la mayoría de guiones como que se quedan cortos. Debe haber un trabajo más fuerte a nivel de dirección de actores. Siento que a nivel de oficio las cosas cada vez están mejor, pero sí hay que ponerse más exigente con nuestro propio trabajo, con lo que se hace, con la expectativa que hay. Básicamente creo que cada uno necesita exigirse mucho más”.

Proyectos. “Estoy con otro guión en camino; un par de posibilidades hacia afuera. Hay como 3 o 4 cosas en distintas etapas de desarrollo que no sé todavía cuál vaya a suceder primero... puede que surja otra cosa por completo. Yo sí quisiera, a mediados del año que viene, levantar el próximo proyecto que -tentativamente- será una combinación entre Ecuador y el extranjero”.

Sobre el proyecto Ley de Cultura. “Ese tema es complejo. Ahora es muy importante que no se pierda nada de lo que ya se había conseguido con el Consejo Nacional de Cine y de hecho que se recuperen los fondos concursables y todo eso, pero también tiene que ser mucho más que eso. Creo que con el Consejo de Cine hay muchas cosas que hay que lograr. Algo importantísimo, que ha funcionado en varios países a nuestro alrededor, es el tema de conseguir que se hagan incentivos tributarios para el cine, algo que pasa en Colombia, en México... no sé cómo está Brasil, pero por muchos años funcionaba que las empresas privadas puedan invertir en cine y todo era como muy regulado. Es una manera de financiar proyectos más grandes”. (I)

Datos

El guión original de la película Sin muertos no hay carnaval’ fue escrito por el actor Andrés Crespo. Este le interesó a Sebastián Cordero y de ahí lo trabajaron juntos.

Las grabaciones de la cinta duraban 12 horas por día y, a veces, un poco más. Según el director ecuatoriano, no hay que excederse demasiado por el agotamiento, y más bien hay que dosificar el trabajo.

En su sexto filme aparecen hinchas de un equipo de fútbol cuyo nombre inventado es ‘Guayaquil’, y del cual es hincha Jimmy, uno de los lugareños que más cercanía tuvo con Cordero y que hizo de extra en la cinta.

En un día normal de grabación se empleaban entre 80 y 100 personas, pero cuando había escenas de intento de desalojo se empleaban hasta 200 extras. Con 10 días de anticipación les dijeron a los habitantes de Monte Sinaí del preestreno.

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