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La epilepsia canina es hereditaria

20 de septiembre de 2015 00:00

No importa qué raza de perro tenga. Esta enfermedad puede afectar al pastor alemán, al san Bernardo, al setter, al beagle, al caniche, a algunos dachshund, a los basset hound y otros. Con frecuencia, el primer ataque puede manifestarse entre los 6 meses y los 5 años.

Los veterinarios dicen que hay 5 pautas clave para actuar: conservar la calma, tumbar al perro, no intentar sacarle la lengua, dejar que se recupere y continuar con el tratamiento recomendado por el especialista. Siempre es importante empaparse del tema para brindar el apoyo necesario.

La epilepsia no implica la muerte, pero puede suponer un accidente grave para nuestra mascota.

Muchas veces, los perros que padecen epilepsia presentan ataques cortos, poco violentos e infrecuentes. Si este es el caso de su perro, seguramente, el veterinario no prescribirá un tratamiento anticonvulsivo.

Por el contrario, cuando los ataques son recurrentes, severos y de larga duración, se recomienda la intervención urgente de un médico.

Con el tratamiento adecuado, es posible eliminar, casi por completo, la ocurrencia de los ataques.

Según la página Foyel.com, el tratamiento depende tanto de factores endógenos como exógenos.

Aunque todavía se desconocen los factores desencadenantes de un ataque, se sabe que los episodios pueden iniciar por estados de tensión o excitación. Por este motivo se recomienda que los animales que padecen epilepsia eviten las fuentes de tensión como las sesiones de apareamiento.

Al mismo tiempo, se ha detectado que estos episodios pueden surgir por efecto hormonal en las hembras por lo que se recomienda esterilizar tanto a machos como a hembras.

La epilepsia canina es asociada, además como un problema que se presenta en individuos consanguíneos. Por esta razón, es considerada un desorden de tipo genético.

Hay adultos que se impactan cuando presencian uno de estos episodios, ni qué decir de los niños. Por fortuna, muchos ataques son nocturnos o pueden pasar inadvertidos por los miembros de la familia.

En el caso de que se presente este ataque y haya niños alrededor, es preferible distraerlos y evitar a toda costa su presencia en el lugar.

Si esto no es posible, sería conveniente tratar de explicarles la razón del padecimiento de la mascota.

Siempre que ocurra un episodio con convulsiones, es importante acudir al veterinario para que el especialista determine la causa, pues el tratamiento será totalmente distinto en cada caso.

Para diagnosticar cuál es el origen en los distintos casos de convulsiones es necesario averiguar todos los antecedentes de la mascota.

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