César Rodríguez: "Ecuador demanda hoy un acuerdo nacional por encima de partidos"

El candidato a la Asamblea por Unión Ecuatoriana se refirió a un eventual periodo legislativo.
20 de enero de 2021 21:12

César Rodríguez fue asambleísta constituyente y nacional en los primeros años de gobierno de Rafael Correa. El abogado lojano se distanció del correísmo y desde entonces ha intentado mantenerse vigente en la política ecuatoriana.

Doctor en jurisprudencia por la Universidad Central del Ecuador, estudios de maestría en FLACSO, director de proyectos y abogado en libre ejercicio; Rodríguez conversó con El Telégrafo sobre sus propuestas de campaña para obtener un curul en el periodo legislativo 2021 - 2025.

Usted encabeza la lista de candidatos nacionales a la Asamblea Nacional por el movimiento Unión Ecuatoriana. Giovanny Andrade está postulado a la Presidencia de la República por su agrupación política. ¿Sigue distanciado del movimiento?

Él no es candidato presidencial de Unión Ecuatoriana. Al Consejo Nacional Electoral le enviamos un pedido para que retiren su nombre de la papeleta e informamos que no utilizaremos un centavo del presupuesto del Estado para la candidatura de un farsante. No tenemos ninguna relación con esa persona. La campaña nuestra es netamente para asambleístas.

En 2011 se retiró de Alianza PAIS por cuestiones políticas, siendo asambleísta. ¿Qué pasó con César Rodríguez en los años posteriores, desde que se alejó del movimiento oficialista de ese entonces hasta su actual candidatura?

Yo fui parte de un proceso social y político que le planteo un sueño al Ecuador: convertirlo en un país de paz y en democracia. Cuando esa ‘revolución ciudadana’ se convierte en una caricatura de revolución, yo advierto que se la va a tragar la corrupción. Abandoné ese espacio y el país conoce mi posición al respecto. Luego intenté organizar un partido político (Juntos Podemos) que finalmente Paul Carrasco lo pudo legalizar. En el 2017 tuve el auspicio de Fuerza Ecuador (de la familia Bucaram) para ser candidato como asambleísta por Pichincha. Participé en el proceso muy puntualmente.

Después me afilié al Movimiento Unión Ecuatoriana, un movimiento que desde mi perspectiva de pensamiento político le da el país un desafío de construir una tercera vía en el Ecuador. Es momento de construir una alternativa que recupere lo mejor de dos grandes estadios, visión mercantil y estatista, que no resolvieron los problemas del país.

¿No le preocupa ingresar a una Asamblea Nacional cuya predecesora tiene los puntos más bajos de credibilidad en la historia?

Todos los políticos en el Ecuador son sinónimo de corrupción, de ladrones, sinvergüenzas, mentirosos, farsantes, etc. Me parece que pone a prueba el carácter de definición y de vocación de los políticos de verdad y es en estos momentos que debemos prestar nuestro mayor esfuerzo y talento. Dejar de lado la línea del confort personal y de ser un mero observador para asumir un rol activo. Lo que ha hecho esta Asamblea Nacional es inaudito. Ha roto todos los niveles de asombros. Con nuestro modesto aporte esperamos contribuir a recuperar la credibilidad de una instancia que debe ser la casa de todos los ecuatorianos.

Se prevé que la nueva Asamblea Nacional no tenga un partido político dominador, sino bloques dispersos. ¿Han planteado tener alianzas con otros movimientos? ¿Con quiénes?

El Ecuador demanda hoy más que nunca un acuerdo nacional por encima los partidos y de las ideologías. Demanda que, por ejemplo, nos pongamos de acuerdo para recuperar la Seguridad Social (IESS), el más grande y único centro de ahorros que tiene el país y que no puede ser el botín político de ningún partido. Ahí hay necesidad de construir acuerdos.

¿Quién se va a oponer a garantizar que los estudiantes del sistema educativo tengan acceso a Internet o al acceso universal gratuito y voluntario a la vacuna? No creo que nadie se niegue a una legislación de ese tipo.

Entonces, ¿no se oponen a conversar con otros movimientos que podrían ser contrarios a su ideología política?

Dialogaremos con todo el mundo. Si la Asamblea fundamentalmente es parlamentar, hablar. Lo malo de la actual Asamblea fue que acordaban debajo de la mesa, con prebendas y compra de votos. Hablar con todos es una cosa elemental, en mi práctica lo he hecho antes, incluso al oponerme públicamente a quienes tenían una posición cerrada al dialogo.

¿Cuáles son los proyectos de ley que propone? 

Mi propuesta es trabajar en que tengamos una Ley Orgánica de Recuperación de los Ríos en el Ecuador. Algo tenemos que hacer contra el envenenamiento de los ríos. Los municipios tienen plata para traer artistas internacionales y no son capaces de implementar tecnología para limpiar el agua. Esta será una pelea muy grande porque va a afectar intereses muy poderosos, pero premiaremos a quienes cuiden los ríos con una serie de incentivos, mientras que penas draconianas a los que los envenenan. También les daremos exenciones tributarias a los empresarios que compren tecnología para ese fin. En Ecuador no hay una norma para preservar los ríos y eso va a significar cambios estructurales en la lógica de relación con el entorno.

También una reforma a la minería para que no se reedite en ese capítulo triste que fue la explotación petrolera. En los próximos 10 años el Ecuador va a ser el cuarto productor de cobre y el sexto de oro. No puede ser que el 95% de la riqueza solo sirva para unos pocos y el 5 % para el resto.

Garantizar que nuestros niños y nuestros jóvenes tengan acceso Internet, y que si hay empresas del espectro radioeléctrico que no garanticen ese acceso a la conectividad para la tele-educación no se les debe renovar sus concesiones. También que todos tengamos acceso a la vacuna antipandemia y que no se permita importar desde el sector privado. Poner una normativa en la que la Seguridad Social compré directamente la medicina en la producción mundial a las fábricas.

¿Cuál es su postura respecto a temas considerados polémicos como la legalización del aborto y de la marihuana?

Creo que en el tema del aborto la sociedad ecuatoriana tiene que llegar a la comprensión de que la defensa de la vida tiene un punto de encuentro con la dignidad. A una mujer que ha sido violada no la podemos obligar a tener un hijo producto de esa violación. Tengo una posición clarísima y en la ley se tendrá que garantizar ese derecho, sin que signifique que nos abriremos a una lógica de pleno aborto.

La marihuana es un producto que se puede usar para bien si hay control, si hay rectoría y si hay capacidad de acompañar la producción, el Ecuador puede ser un gran productor de marihuana medicinal. Voy a apoyarlo porque creo que es positivo y genera ingresos, aunque no implica que estoy de acuerdo en mantener una tabla de consumo. Hay que derogarla.

¿Y cómo ha planteado el trabajo de fiscalización en la Asamblea?

Hace 10 años planteé una fiscalización a la contratación pública del Ecuador y propuse la Ley de Extinción de Dominio. Hay que recuperar lo robado y en la fiscalización está el ejercicio responsable de garantizar ese acompañamiento. Vamos a modernizar y adecuar la legislación y la fiscalización para que no seamos seguidistas, es decir, estar atrás del proceso y solo proceder cuando ya hubo muertos o heridos. Hay que prevenir.

Dentro de esa modernización de la Asamblea Nacional se ha debatido sobre la posibilidad de hacer reformas, como la reducción de asambleístas o incluso convertir a la función Legislativa en una entidad bicameral. ¿Qué propone usted?

La modernización de la Asamblea Nacional implica cambiar la práctica legislativa. No podemos hacer leyes si no le ponemos una norma una transitoria que te garantice el seguimiento de la aplicabilidad de la funcionabilidad y del resultado de la aplicación de esa ley. 

En la Asamblea Nacional ninguna ley debe salir sin esta especie de candado de verificación, dentro de un plazo de 5 o 10 años de acuerdo con cada tema. Así comprobaremos que las leyes están en función de la gente y no en función de los intereses de algún asambleísta. (I)

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