El grito contra los violadores que recorre todo el mundo

- 08 de diciembre de 2019 - 00:00

“Y la culpa no era mía, ni como andaba, ni como vestía. El violador eras tú”. Así comenzó la manifestación pública de un colectivo de mujeres chilenas; un grito que recorrió el mundo para denunciar a los violadores que están en todas partes y que se sirven de insospechadas estrategias para esconder sus culpas, sus responsabilidades. Una coreografía original y presentada en las calles se extendió y fue repetida en francés, en catalán, en turco... por voces de todas las edades, especialmente jóvenes que decidieron, después de una década o más, denunciar al padrastro, al novio, al familiar o al vecino que cometieron abusos sexuales cuando ellas aún eran niñas o vivían los inicios de la adolescencia.

 Abusos ocurridos a una edad en la que resulta difícil denunciar o ser convincentes en la acusación, o simplemente creíbles. Se trató de una manifestación que movió a las sociedades de muchos países del mundo a que asuman sus responsabilidades, que no se oculte nada y que la víctima tenga todo el respaldo de la familia, de las autoridades; que no se la acuse de provocar al violador por su forma de vestir o el lugar por donde camina o descansa, el colegio donde estudia, etc.

 La humanidad se conmovió hace algunos años cuando la Iglesia católica reconoció que muchos de sus integrantes violaron a niños y niñas que veían a los curas como un referente de honestidad y ética. Antes de eso no se hablaba de pederastia, el silencio tapaba todo. Durante estas inéditas manifestaciones Francisca confesó que cuando tenía ocho años fue violada por el novio de su madre. Solo se atrevió a denunciarlo 14 años después, cuando comenzó a leer las denuncias públicas sobre abusos de carácter sexual.

 El grito de denuncia fue transmitido por redes sociales a todo el mundo y derivó en el despertar de una sociedad que estaba conforme con el estatus quo; pero tomaron la decisión de hablar y contar su drama. Testimonios similares a los de Francisca salieron después de 12, de 15 y hasta de 22 años de absoluto silencio y de miedo. (O)