Después de un triunfo, viene la reflexión

- 14 de junio de 2019 - 00:00

La Constitución especifica que en Ecuador el matrimonio es la unión entre hombre y mujer. Pero el art. 67 de la misma Carta Magna acepta a la familia “en sus diversos tipos”. En eso se basaron 5 de los 9 jueces constitucionales que el 12 de junio dieron paso a que dos parejas homosexuales se casen en el Registro Civil: el principio de la fiesta “arcoíris”.

Pero, por el momento, el pronunciamiento de la Corte no representa una reforma de la ley que extienda automáticamente el derecho a contraer nupcias de la comunidad LGBTI. El camino para alcanzar ese objetivo aún no está claro.

La votación en la Corte Constitucional (CC) reflejó la división de la sociedad: 5 a favor y 4 en contra. El voto positivo se sostuvo en la Opinión Consultiva de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que reconoce la igualdad, no discriminación, identidad de género y derechos de familia LGBTI. A partir de eso se dispuso a la Asamblea que “reconfigure la institución del matrimonio de forma que dé un trato igualitario a las personas del mismo sexo” e inicie el trámite para una reforma constitucional.

¿Cómo se logrará? Son 3 las vías para modificar la Carta Magna: enmienda, reforma o instalación de una Asamblea Constituyente… Al mismo tiempo, hay 2 caminos para viabilizar una enmienda: referéndum o iniciativa de la tercera parte del Legislativo.

En los próximos días la CC aclarará cómo y cuándo se procederá. Tras el voto favorable de Agustín Grijalva, Daniela Salazar, Karla Andrade, Ramiro Ávila y Alí Lozada, ahora Ecuador es -junto a Argentina, Brasil, Costa Rica, Colombia y Uruguay- uno de los países sudamericanos que abren la puerta a que todas las parejas accedan a los mismos derechos y obligaciones del matrimonio civil.

Aunque no parezca, Ecuador fue pionero en algunos de estos temas. En 1998 fue el primero de la región en incluir en la legislación que las personas no puedan ser discriminadas por su orientación sexual. Está claro que los derechos no se consultan; pero es más bien confuso cómo se garantizará la premisa de “el mismo amor, los mismos derechos”. (O)