La renuncia de Vicuña deja algunas lecturas políticas

- 05 de diciembre de 2018 - 00:00

Al calor de la política las expresiones de que hubo un complot o de que todo se trata de una persecución pueden convertirse en simple retórica.

Las verdaderas razones que derivaron, primero en la decisión presidencial de dejar a María Alejandra Vicuña sin funciones, y ahora en la renuncia a su cargo, son asuntos delicados que deben ser investigados por las autoridades de cada una de las funciones que integran el Estado. La Fiscalía tiene que actuar, lo mismo la Asamblea Nacional. Cada una de las funciones deberá establecer las responsabilidades de los funcionarios frente a episodios que, como el caso de los diezmos, llenan de indignación al país.

El Presidente de la República, desde que llegó al poder el 24 de mayo de 2017 ha sido tolerante en materia de respeto al pensamiento diverso, a la libertad de expresión, al derecho que tienen las minorías, a la inclusión social, etc. Sin embargo, ha sido enérgico en la acción frente a casos de corrupción. Permitió, por ejemplo, que cada una de las funciones del Estado investigue frente a las graves denuncias de sobornos que durante varios años practicó la empresa constructora Odebrecht.

El lunes dejó sin funciones a su vicepresidenta frente a un caso que fue condenado por la sociedad, incluso con el antecedente de que la Asamblea Nacional destituyó a una legisladora acusada de descontar el sueldo de sus funcionarios a modo de “aporte” para un movimiento político.

En su carta de despedida, María Alejandra Vicuña recurrió a dos citas de personajes importantes en la lucha por la libertad en el Ecuador: Nela Martínez y Eugenio Espejo, creador del primer diario del país en una época en la cual se atacaba al pensamiento. En un video previo al conocimiento de la renuncia, se refirió a los insultos recibidos y admitió que una vicepresidenta sin funciones no se conduele con lo que el país necesita y por lo tanto su separación del cargo es irrevocable.

El país siempre debe estar por encima de las aspiraciones personales y lo que se requiere ahora es el aporte de las mentes más brillantes para que contribuyan a salir de esta nueva transición política. (O)