Un presidente ecuatoriano en la OEA después de 17 años

- 19 de abril de 2019 - 00:00

Un solo político ecuatoriano, Galo Plaza Lasso, llegó a ser Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), una entidad que, pese a todos los esfuerzos por restarle protagonismo, es la que mejor representa a Latinoamérica, especialmente en defensa de los derechos humanos a través de sus diversas comisiones con estatus jurídico internacional.

En su más reciente visita a ese organismo, tras 17 años de ausencias, el presidente Lenín Moreno expuso su visión sobre democracia y libertad, dos conceptos que cada cierto tiempo se ven amenazados por actitudes poco democráticas de caudillos que aparecen para desestabilizar a las democracias, sembrar odios y generar divisiones o crisis humanitarias, como la de los venezolanos.

En su discurso en la OEA Moreno dijo: “Nuestras democracias no terminan de estar bajo amenaza. A diferencia del siglo pasado, cuando la democracia era quebrantada por golpes de Estado militares, hoy se cuartea y tambalea por nuevos estilos de autoritarismo y tiranía”.

Esta parte del discurso fue una severa advertencia planteada ante el organismo y tiene que ver, en la mayoría de casos, con el disfraz de algunos gobiernos que ganan elecciones mediante el voto popular en las urnas, pero luego no pueden contener sus ambiciones de perpetuarse en el poder mediante nuevas constituciones y leyes que, en apariencia, son democráticas.

Ya en el poder por muchos años exigen sumisión absoluta en torno a un personaje central y omnipresente y a un pensamiento único. Todo esto deriva en una corrupción a gran escala y al saqueo de los recursos del país y de su pueblo. Una confirmación de esto es el escándalo destapado en muchos países latinoamericanos por el pago de sobornos de una empresa constructora brasileña, cuyo resultado es que algunos expresidentes y exfuncionarios están en la cárcel, otros se han fugado.

Ecuador, explicó el Presidente, tras una década de autoritarismo y de restricciones a los derechos y a las libertades, ha conseguido nuevamente su institucionalización. (O)