Luisito no comunicó que…

- 24 de septiembre de 2018 - 00:00

Guayaquil es una ciudad de paso, para visitar, una vitrina con plantas de plástico. Pero que se gestiona muy bien en la industria de turismo, incluso obteniendo galardones internacionales. Y eso ¿en qué nos beneficia a los ciudadanos para la cotidianidad? Si lo que produce económicamente el turismo también surge de nuestros bolsillos, porque somos pensados como clientes-turistas (sin privilegios, claro) y no como habitantes. Pilas de agua, rejas, rueda moscovita, un par de manos de setecientos mil dólares ¿qué tienen en común? Esta es nuestra casa grande con adornos caros y vajilla fina para las visitas, pero puertas adentro todo está mezquino.

No importa qué se ponga en juego para invertir en el progreso, esta es la empresa urbana que no repara en sus habitantes. Importa cero talar un ceibo viejo, que por falta de gestión e inteligencia no se pudo salvar. Dicen que se planean sembrar 750 ceibos, pero siendo un árbol que tarda hasta 20 años en crecer, nos revela que esta es la ciudad sin presente y con un futuro, como cualquier otro, incierto. El mensaje es claro: no importan talar principios, si es para el beneficio de la facha.

Guayaquil es hostil, violenta, muy transitada vehicularmente, calor arriba, calor abajo; una selva de cemento peligrosa para mujeres, niños y ancianos. El transporte público es deficiente, ni se diga el transporte público municipal: vagones de metal, pequeños hornos que hacinan personas para llevarlas de un lugar a otro. Es lo que Luisito Comunica -el youtuber conocido por sus viajes y que estuvo de visita- como cualquier otro turista, no podrá notar jamás.

No se trata de vociferar alacranes y víboras contra el ilustre Alcalde, nada es contra él o sus coidearios. La intención es poder hacer una revisión a la gestión interna, sobre lo que se ha hecho pésimo, tontamente o de manera prepotente. Ver qué hay que mejorar, con más razón si buscan conservar su trono. Ya veremos si abandonan los populismos y piensan en algo más que en las apariencias. (O)