La comunión prensa y oposición crece

18 de julio de 2011 - 00:00

Quienes más festejaron la existencia de una mayoría temporal en la Asamblea, haciendo coro a los gritos de ¡Libertad,
libertad!, fueron algunos periodistas calificados de libres e independientes.

Sus cuentas de Twitter están para testimoniarlo. Igual ocurrió cuando liberaron al coronel César Carrión: el desborde de euforia los delató.

Por ejemplo: ¿Qué explica que el asambleísta Andrés Páez recibe elogios y recomendaciones del periodista Carlos Jijón, director de un portal de noticias y ex jefe de redacción de Teleamazonas? ¿Acaso el asambleísta recibe eso sin beneficio de inventario? ¿Sabe el periodista el sentido de comulgar con esos políticos que son responsables de la desgracia del Ecuador de las tres últimas décadas? ¿No es Jijón el que subraya que vivimos en una dictadura en todos sus comentarios? ¿Y él comulga con Páez en esa línea de supuesto pensamiento ideológico?

Igual pasa con otros. La campaña por la consulta popular los evidenció. Esos periodistas “independientes” olvidan lo que proclaman: independencia total de los políticos. Ellos son los que acusan de oficialista a la prensa pública porque no pliega a sus puritanismos, porque reconoce y publica noticias positivas y genera debates desde la información y no desde una posición ideológica.

Que hablen claro: esos periodistas y políticos hacen oposición. Y quienes se asumen como opositores no pueden llamarse periodistas independientes, y mucho menos libres. Y los políticos saben que teniendo de lado a los periodistas sus tesis tendrán espacio y escenario. Eso se llama pagar favores.

Dignificar al periodismo, en general, pasa también por reconocer que algunos periodistas están en plena comunión y coordinación con la oposición a este Gobierno. Y las audiencias castigan, no solo con rating, sino -ante todo- con perder credibilidad y respeto.