La CIDH se debe reformar o verse ante la historia

22 de marzo de 2013 - 00:00

Hoy se reúnen los cancilleres de América, en la sede de la OEA en Washington. En la agenda de la cita hay 18 puntos. Uno de ellos tiene que ver con esa voluntad de muchos Estados, asumida a mediados del año 2011 (cuando ni siquiera se avizoraba una sentencia al diario El Universo de Ecuador), para consolidar y fortalecer el Sistema Interamericano de Derechos Humanos.

Lo que hoy se discuta (porque no necesariamente tendrá  resoluciones definitorias) es un escalón más de una demanda de larga data: actualizar a la contemporaneidad el sistema, sus instituciones, sus instrumentos y su administración. No es nada más que eso. Y por lo mismo requiere  un gran debate y  una profunda reflexión, por encima de las intrigas y mentiras que la prensa privada y comercial se ha encargado de regar por todas partes.

El continente necesita de manera urgente superar esa visión instalada en la OEA que corresponde a otra época y condiciones. Quizá hace falta más debate y reflexión, pero lo que ningún mandatario ni país del continente puede negar es que se requiere una articulación entre lo que vivimos y lo que tenemos como instituciones y normas en el sistema interamericano.

Todos los derechos humanos son -por igual- importantes. No hay derechos de primera o segunda categoría. Y la libertad de expresión es tan importante como los derechos de los pueblos y colectivos, así como los de la naturaleza.  Solo aparecen como primordiales porque los medios privados los colocan en sus titulares.

Por lo mismo, los presupuestos, atribuciones, responsabilidades e instrumentos no pueden estar en función de la agenda mediática sino de las demandas sociales y políticas de los pueblos. Y en eso todavía falta mucho por hacer, sobre todo garantizar el acceso a la justicia, lo que por ahora, instalada la sede en Washington y con recursos escasos, no es factible.

Medios Públicos EP