Cultura para cambiar el mundo

- 06 de agosto de 2019 - 00:00

Con frecuencia escuchamos y decimos la frase: “Se necesita un cambio de cultura”. La pronunciamos cuando vemos garabateadas las paredes por quien, creyéndose artista, se olvida de que atenta contra un bien público. La decimos cuando pasamos por una esquina donde los vecinos arrojan la basura, aunque al lado hay un contenedor medio vacío.

La gritamos cuando vamos en un bus y su chofer, en loca carrera, no tiene la menor consideración de que suben y descienden personas mayores que pueden caer al suelo y accidentarse, quizás de manera grave.

Federico García Lorca, el gran poeta y dramaturgo español, decía -en 1931- en ocasión de la inauguración de una biblioteca en su pueblo natal de Fuente Vaquero, que “no solo de pan vive el hombre”.

El propio García Lorca recordaba en ese momento que otro gran sabio, Menéndez Pidal, aseguraba que el lema de la República debe ser “Cultura”. Su argumento era que “solo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz”.

Pronto, Quito se beneficiará de un nuevo sistema de transporte: el Metro. A través de visitas guiadas, muchos ciudadanos descienden al subsuelo de la ciudad para admirar una obra que se convertirá en un gran hito. Al contemplar las casi terminadas estaciones se repite la frase: “Habrá que cambiar la cultura”.

Las personas tendrán que actuar y comportarse de otra manera, de lo contrario seguirán los males que aquejan al transporte de superficie hoy en la capital ecuatoriana, y la millonaria inversión se malogrará en corto tiempo.

Maltratar la propiedad social es una de las formas más visibles de incultura popular. Nada la justifica, ni la inconformidad con los gobernantes ni el cándido arrebato amoroso o supuestamente artístico. Solemos hablar de reivindicaciones económicas y olvidamos las reivindicaciones culturales.

Y ya que hablamos de García Lorca, terminamos con otra de sus sentencias: “La cultura es nuestra vida y nuestro oxígeno, la única cosa que puede cambiar el mundo”. (O)