Los bancos de leche, un proyecto fundamental

- 18 de noviembre de 2019 - 00:00

En las últimas décadas, organismos internacionales han ejecutado campañas a escala mundial para destacar la importancia y beneficios que tiene la lactancia materna tanto para el recién nacido como para las madres. La ONU, a través de entidades como Unicef, ha insistido en que el acto natural del amamantamiento genera, por ejemplo, vínculos emocionales importantes entre la madre y el hijo que ayudan a este a lograr, en el futuro, un desarrollo equilibrado y sostenido.

En la parte física, los beneficios no son menos importantes y numerosos. En primer término, la leche de la madre es el mejor y único alimento natural que el bebé necesita: tiene las cantidades adecuadas de carbohidratos, proteínas y grasa. Le proporciona las proteínas digestivas, minerales, vitaminas y hormonas que su crecimiento demanda.

Además, contiene elementos que protegen al niño o la niña de enfermedades; actúa como reconstituyente y vacuna al mismo tiempo. El pequeño o pequeña será menos propenso a sufrir de alergias, infecciones del oído, gases, diarrea, estreñimiento, enfermedades estomacales y enfermedades respiratorias.

La leche de la madre previene en el recién nacido, también, la aparición de diabetes, problemas de sobrepeso y caries. Según cálculos realizados por diversas organizaciones, las familias ahorran hasta $ 1.000 anuales al evitar la compra de envases de fórmula.

Hay situaciones, sin embargo, en las que el acceso a este alimento natural se dificulta por distintas razones: las principales, enfermedad de la madre o ausencia de esta. Para estos casos, se han ideado alternativas tendientes a garantizar el acceso universal de los infantes a leche natural, aunque no sea de sus propias madres.

Una de las estrategias que se ha extendido en los últimos años es la creación de bancos de leche materna o bancos de leche humana en maternidades y casas de salud. Su objetivo es servir como receptores del alimento que producen las madres sanas más allá de las necesidades de sus hijos. Esta reserva sirve, a su vez, para alimentar a recién nacidos cuyas progenitoras no pueden encargarse de ellos directamente. En el Ecuador existen nueve de esos lugares y el Estado proyecta crear tres más próximamente. Una propuesta necesaria para garantizar el acceso de más niños de forma segura a leche materna, algo que debe ser considerado casi un derecho fundamental. (O)