Un ritual de muertos une a México y Ecuador

- 03 de noviembre de 2019 - 00:00
La iconografía del altar lleva objetos de la religión católica y la cultura mexicana con la popular calavera La Catrina.
Miguel Castro / ET

Hasta hoy, el público podrá conocer la exhibición de un altar con la tradición mexicana del Día de los Difuntos y las mesas de ofrendas de Santa Elena y de la cultura afro.

En la era prehispánica el temor a la muerte no existía. Era un culto que se practicaba con agrado para encaminar el alma de los difuntos a su encuentro con los dioses.

Esta creencia estuvo arraigada en Mesoamérica, donde se creía que el destino final era Mictlán, la última morada de aquellos que no morían en sacrificios o en guerra.

La tradición se mantiene en México y se vive intensamente el Día de los Difuntos con rituales y ofrendas.

Esta celebración cargada de  simbolismos  se podrá ver hasta hoy en la exposición “Altar de muertos y mesas de difuntos”, propuesta por la Asociación de Mexicanos residentes en Guayaquil, en colaboración con miembros del Colegio de Arquitectos de Guayaquil, en el Museo de Arte Contemporáneo (MAAC).

La arquitecta mexicana  Lourdes Aburto está detrás de esta iniciativa que une a la cultura mexicana y la ecuatoriana en la exhibición.

“Ha sido como un híbrido poner lo nuestro y lo de ustedes para compartir y reconocer el deseo de nuestras culturas”, comenta esta artista plástica que diseñó el altar.

Un altar dedicado a José José
Son siete pisos del altar mexicano los que representan el camino de  los muertos hacia el inframundo. Junto a este  constan las mesas  de muertos, una de Santa Elena y la otra, de tradición funeraria de la cultura afro.

Aburto detalla que la iconografía de acompañamiento del altar mezcla objetos ligados a la religión católica, como los santos, la Virgen de Guadalupe, la tierra y el agua. Estos se hallan en los dos primeros niveles que representan al mundo terrenal.

“Si tú estás en transición reconociendo que te vas, estos elementos te acompañarán. Aquí siempre encontrarás semillas y agua para conducir a los muertos”, detalla Aburto.

El tercer nivel simboliza el inframundo. Este escalón lleva una cruz hecha de sal “para ascender y continuar”.

El siguiente está decorado con santos, crucifijos y veladoras. El quinto guarda espacio para la comida “la que prefería el difunto”.

El sexto escalón lleva las fotografías de los familiares y el séptimo, guarda especial sitio para la persona a la que se le dedique el altar.

“Nosotros se lo estamos dedicando a José José y por recomendación del Ministerio de Cultura, en el anterior escalón colocamos artistas ecuatorianos que tuvieron conexiones personales con México, por eso, entre ellos  está Julio Jaramillo”, anota.

Entre los elementos decorativos se encuentra la famosa Catrina, uno de los íconos más representativos de la cultura mexicana. Una calavera en traje victoriano, con sombrero  de flores.

“La muerte es democrática, ya que a fin de cuentas, güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera”, decía el caricaturista José Guadalupe Posada, quien la popularizó.

El muralista Diego Rivera  la rebautizó como símbolo popular de la muerte y yace en muchos de sus cuadros.

Al costado del altar, la Catrina, vestida de morado, se encuentra como veladora. El altar comprende una alfombra hecha de aserrín que representa los pétalos de la flor de muerto o como la llaman en México, cempasúchil.

“Lo que México promueve nosotros también lo tenemos en nuestra cultura, solo que  somos menos nacionalistas. Estableceremos este evento cada año con el aval del Municipio de Guayaquil”, indica el arquiecto ecuatoriano Efraín Miranda, colaborador del montaje. Hasta hoy, de 10:00 a 16:00, el público conocerá esta propuesta en recorridos guiados en el MAAC (Malecón y Loja). (I)  

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