Tres factores intensifican los rayos UV

- 12 de julio de 2019 - 00:00
Foto: Roberto Chávez | EL TELÉGRAFO

Los cambios de hábitos repentinos, como la exposición prolongada al sol en esta época, pueden ser un factor desencadenante en la aparición de males como el cáncer.

Vicente Zárate usa hace año y medio una manga protectora en su brazo izquierdo mientras conduce su taxi por las calles de Quito.

El conductor, de 46 años, no se preocupaba anteriormente por los efectos de los rayos ultravioleta (UV). Dice que cobró conciencia sobre este tema cuando su padrino de matrimonio murió en 2016.

La causa de su muerte fue un paro cardiorrespiratorio, pero en sus últimos años la vida del hombre se vio complicada por un cáncer de piel.

Zárate afirma que, según los médicos, el origen de esta enfermedad estaba vinculada, en cierta parte, con la exposición diaria al sol del también chofer, sin protección durante 60 años.

La dermatóloga Mónica Zambrano señala que, en efecto, la incidencia de los rayos UV es uno de los elementos desencadenantes de la afección.

Sin embargo, la aparición de la dolencia puede deberse, también, a factores de tipo genético, exposición a ciertas sustancias y otros más.

Por ello -dice Zambrano- aunque las estadísticas muestran mayor número de casos de la enfermedad en la Sierra, donde la radiación es mayor que a nivel del mar, la diferencia no es muy grande.

La médica afirma que un elemento importante es lo que se denomina períodos de intermitencia. Un ejemplo de ello son las vacaciones, en las que las personas modifican radicalmente sus hábitos y pasan mucho tiempo en la playa, en la piscina o haciendo actividades sin protección, exponiéndose.

Por ello es aconsejable que los padres tomen medidas de prevención (ver gráfico) cuando los menores acuden a campamentos o pasan horas al aire libre por su cuenta.

Esto ocurre actualmente en la Sierra, donde está concluyendo el año lectivo.

En las zonas altas de nuestro país, particularmente en Quito, la incidencia de los rayos solares es mayor debido a tres factores.

Édgar Vaca, funcionario del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), manifiesta que la ubicación cerca de la Línea Equinoccial es determinante, pues los rayos solares caen de modo perpendicular.

La altitud a la que se halla la urbe es otro factor que incide, pues la radiación ultravioleta atraviesa menos espacio y hay menos elementos que la dispersen. A ello se suma, en esta época del año, la falta de nubosidad puesto que estos elementos actúan como filtro natural del sol. (I)

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