San Lorenzo festeja hoy con Francisco

18 de diciembre de 2013 00:00

Una delegación integrada por futbolistas y dirigentes de San Lorenzo de Almagro entregará hoy al papa Francisco una réplica del trofeo del Torneo Inicial del fútbol argentino que ganó el domingo pasado, tras la audiencia general que el Pontífice celebra todos los miércoles, informó la embajada ‘albiceleste’ ante la Santa Sede.

En un primer momento se pensó que el Obispo de Roma recibiría ayer, en su 77 cumpleaños, a la delegación del club, del cual es uno de sus máximos simpatizantes, pero su apretada agenda se lo impidió.

De la delegación forman parte el presidente del club, Matías Lammens; el empresario televisivo y vicepresidente, Marcelo Tinelli; el director deportivo, Bernardo Romeo; y los futbolistas Sebastián Torrico y Mauro Cetto.

El ‘Ciclón’ conquistó el pasado domingo el Torneo Inicial, el duodécimo título de liga de su historia, y consideró que llevar el trofeo al Papa sería un gran regalo de cumpleaños.

Jorge Mario Bergoglio, exarzobispo de Buenos Aires, es socio de este club, ya que su padre le llevaba al estadio a ver los partidos del equipo de Boedo. El 10 de abril de este año, tras la audiencia general de los miércoles, Francisco saludó a una delegación del club encabezada por el presidente Lammens, quien le entregó una camiseta.

La gesta deportiva ha sido calificada como un ‘milagro’. “Me remito a los hechos. Hace casi un año estuvimos a media hora de irnos al descenso”, rememoró a EL TELÉGRAFO Pablo Calvo, autor del libro Dios es Cuervo, en el que aborda la pasión del papa Francisco por la camiseta ‘azulgrana’.

El 24 de junio de 2012 San Lorenzo perdía en el primer tiempo con San Martín de San Juan y estaba a un paso del descenso. Y no dependía de sí mismo. Debía ganar y esperar que Banfield perdiera.

Ambos resultados se dieron. El ‘Cuervo’ dio vuelta el partido, ganó 3-1 y se garantizó el derecho a jugar una promoción con un equipo de la segunda división para evitar la serie B del fútbol argentino.

Finalmente salió airoso -dejó en el camino en partidos de ida y vuelta a Instituto de Córdoba- y evitó el segundo descenso de su historia, después de aquel de 1982.

Pero a pesar de salvarse de caer a la segunda división, no se avizoraba un futuro promisorio para el equipo, tanto en lo institucional como en lo deportivo. El club no tenía dinero ni para las semillas del pasto.

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