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Las toallas sanitarias alteran el pH vaginal

Toallas, protectores diarios y tampones tienen sustancias, como fragancias, gel absorbente y fibras sintéticas que generan alergias y otras molestias. Su uso prolongado es riesgoso.
09 de abril de 2016 00:00

La misma reacción que generan los pañales en los bebés puede ser provocada por las toallas sanitarias en las mujeres.

Los médicos la llaman dermatitis de contacto irritativa y se produce por sustancias químicas presentes en los protectores diarios y toallas higiénicas, especialmente, aquellas que son blanqueadas en forma artificial. Pero también por sustancias presentes en la ropa interior como fibras sintéticas o sustancias adicionadas para cambiar su textura.

Lo más preocupante es que las dermatitis que no reciben tratamiento oportuno podrían provocar un daño cutáneo en la vulva, haciendo que esta pierda su capacidad para recuperar la función de barrera normal. De esta manera, se expone a la zona genital femenina a infecciones bacterianas.

Todas las mujeres corren este riesgo, pero algunas son más propensas a contraer alergias y potenciales escaldaduras, debido a que tienen un tipo de piel denominada “sensible” o atópica. Además, al entrar en contacto con el área genital, las toallas sanitarias, al igual que los protectores diarios, pueden alterar el pH vaginal. La acidez vaginal se mide en pH (potencial de hidrógeno) y es un mecanismo de protección contra las infecciones en esa zona. La razón es sencilla: al ser un medio ácido es hostil para la mayoría de los gérmenes que pueden atacarla.

En diferentes ensayos clínicos se ha constatado que las infecciones vaginales se producen por el ingreso de estos microorganismos durante las relaciones sexuales y por hábitos de higiene inadecuados, como el permanecer mucho tiempo con las toallas, como lo advierte el ginecólogo ecuatoriano Denise Sánchez Barriga.

El médico insiste en que el área vaginal es una parte muy sensible y aunque reconoce que las toallas tienen acogida en el público femenino, porque que son prácticas y fáciles de usar, también generan irritaciones.

“Hay marcas de toallas que incorporan gel y aromatizantes capaces de generar alergias. Mientras más prolongado es su uso, más propensas son las mujeres a contraerlas”, puntualiza. Comenta que hay pacientes que luego de probar diferentes marcas no consiguen superar las molestias ni la sensación de escaldadura que pueden provocar las toallas.

En esos casos ‒puntualiza‒ podrían optar por los tampones, pero estos también conllevan riesgos, porque son cuerpos extraños para el organismo. Al referirse a su uso, indica que estos también deben ser cambiados como máximo cada 3 horas. Si se sobrepasa este tiempo, el peligro de infecciones se eleva y, según el médico, puede ser mortal.

El mayor peligro es que las bacterias crezcan en exceso y se liberen toxinas al torrente sanguíneo. Cuando esto ocurre, la respuesta inmune del organismo es tan fuerte que podría provocar daños en diferentes órganos del cuerpo.

Sobre los materiales con los cuales están fabricados los tampones hay médicos que consideran que son inocuos, pero hay quienes afirman que su uso representa un peligro. Según la investigadora Donna C. Booisseau, del departamento de Biología Molecular de la Universidad de Illinois, algunos fabricantes de tampones incluyen asbesto en ellos. El estudio reveló que “la industria del tampón incluye asbesto en sus productos con la intención de hacer sangrar más a las mujeres durante su período menstrual y favorecer así el aumento de consumo de este producto”.

El asbesto es un tipo de silicato que puede ser separado por fibras, como se señala la página Ginecología Natural. Estas son fuertes y resistentes al paso del tiempo; también son largas y flexibles y pueden ser tejidas para formar tela.

La presencia de esta sustancia ha sido desmentida por diversas instituciones en países como México y Estados Unidos. Según un informe de la Administración de Alimentos y Fármacos en la producción de tampones no se usa asbesto y su empleo sería considerado un delito.

Pero no es solo el asbesto el que provoca alarma, sino también los blanqueadores empleados en la elaboración de las toallas y tampones, los que podrían liberar sustancias tóxicas para los sistemas inmunológicos y reproductivos. Aunque aún no hay estudios concluyentes, hay ginecólogos que recomiendan evitar el uso prolongado de protectores diarios, tampones y toallas sanitarias. El ginecólogo Wellington Aguirre recalca que las toallas son elaboradas con material sintético que pueden ocasionar problemas alérgicos en la región de la vulva.

Además, asegura que la presencia de la sangre menstrual es un medio de cultivo de gérmenes que son nocivos para las mujeres. Son estos factores los que predisponen a las mujeres a contraer infeccione vaginales. Al referirse a los tampones vaginales, dice que aunque resuelve el problema de las alergias, no lo recomienda, porque en lugar de permitir la salida del flujo menstrual, porque allí se elimina el contenido del útero, llamado endometrio, pero el problema con los tampones es que la sangre, en lugar de salir, se retiene. Además -dice Aguirre-, la presencia de tampones en la vagina permite la entrada de aire, y por lo tanto oxígeno, lo cual puede alterar el ambiente natural de la vagina. Este oxígeno facilita el desarrollo de algunos microorganismos que modifican la constitución de la flora vaginal normal y, por lo tanto, aumentan el riesgo de infecciones vaginales.

Los médicos recomiendan que en lo posible se debe utilizar protectores diarios y toallas sin sustancias adicionadas, sin plástico que irrite o dificulte la transpiración y que no dejen residuos. El ginecólogo Denise Sánchez también recomienda realizar una adecuada higiene sin el uso de jabones de cuerpo en área genital. También sugiere utilizar ropa interior sin fibras sintéticas, ojalá de algodón, y no excesivamente ajustada.

Otros riesgos

Los tampones contienen dos componentes que generan preocupación entre los ginecólogos: el denominado rayón (diseñado para alcanzar una mayor absorbencia) y el dioxin (un químico muy utilizado para blanquear). Algunos especialistas consideran que la industria, especializada en fabricar estos productos cree que se necesita blanquear los productos para que las mujeres puedan verlos como puros y limpios.

El mayor problema es que dioxin es cancerígeno. Hace unos años, la Agencia de Protección del Medio Ambiente (en inglés: Environmental Protection Agency; más conocida por las siglas EPA) informó que realmente no es aceptable el nivel de exposicion de dioxin en estos productos y su lentitud para desintegrarse. Sobre la presencia del rayón, los especialistas advierten que este contribuye a hacer los tampones aún más peligrosos, ya que es una sustancia altamente absorbente. En ese caso, las mujeres corren el riesgo de las fibras de los tampones queden adentro de la vagina, lo cual crea un terreno de fácil reproducción del dioxin.

Otro componente químico que resulta riesgoso es el poliacrilato, un polvo blanco sin olor que tiene la capacidad de absorber grandes cantidades de líquido, utilizado como gel absorbente en muchas toallas sanitarias. Este El poliacrilato está relacionado con el denominado síndrome del shock tóxico que también puede producirse por el uso prolongado del tampón, sobre todo si se deja por un largo tiempo. Entre los síntomas del shock tóxico están, confusión, dolores de cabeza, fiebre, dolores musculares, entre otros.

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