Las voces y la imaginación

Para los taxistas, panaderos, cantineros y otros trasnochadores, la serie preferida era “El Gato”.
24 de enero de 2021 00:00

Una de las series que más caracterizaba a la querida Radio Nacional Espejo (RNE) era Porfirio Cadena, conocido como el “Ojo de Vidrio”. En los capítulos era fácil imaginarse el campo, el relinche y el galope de los caballos, el sonido de las aves y hasta sentir el aire fresco que nos brinda la naturaleza. El locutor decía que era una nueva historia campirana del escritor norteño Don Rosendo Ocaña.

Nos imaginábamos los romances del protagonista y también sus fechorías. Estas historietas eran narradas por voces moduladas y fuertes. En este caso se trataba de Enrique Ávila Rubí, quien siempre justificaba las andanzas y delitos del protagonista. Los efectos especiales eran únicos y generaban mucha expectativa.

El actor que dio vida a Porfirio Cadena era conocido como Mario Fernández, cuyo verdadero nombre era Humberto Cavarrubias Ortiz. Nació en Monterrey-México en 1923 y falleció en 1994.

A las 20:30 era el horario estelar de las radionovelas románticas y que venían de la mano de doña Prudencia Griffel. Muchas de estas eran relatadas por los galanes de la época de oro del cine mexicano: Arturo de Córdova, Roberto Cañedo, entre otros. El reprise de las series y radionovelas se las realizaba a la mañana siguiente.

Para los taxistas, panaderos, cantineros y otros trasnochadores, la serie preferida era “El Gato”, que era un programa de intriga y miedo. El avance: “RNE Radio Nacional Espejo, la señal comercial más poderosa en todo el país” era la alerta para que los radioescuchas pongan mayor atención a la programación.

No me puedo olvidar de “Chucho El Roto”, donde el actor mexicano Arturo de Córdova, pareja de la también actriz Marga López, relataba: la historia de un hombre que protegió a los pobres y luchó contra la injusticia. Esta serie era protagonista por Manuel López Ochoa.

Gerardo Brborich era el propietario de esta estación. Él tuvo la iniciativa de crear la Asociación Ecuatoriana de Radiodifusión (AER) y la Asociación Internacional de Radiodifusión (AIR), según consta en la web de radio Colosal, de Ambato.

En esta estación nació una de las voces más queridas, respetadas y recordadas de la capital ecuatoriana, quien en su época de estudiante del colegio Mejía fue contratado para decir la hora. Se trata de Jorge "Chino" Carrera, quien se sentía feliz porque le brindaron un espacio en una de las emisoras más sintonizadas de Quito. De ese medio despegó y laboró en Tarqui, Ecuashyri, América, entre otras.

Quizá muchos contemporáneos recuerdan esta época infantil donde este medio era el eje de la información y el entretenimiento. Ahora solo queda la nostalgia de aquellos años donde las voces nos permitían imaginar y soñar.

La próxima semana conoceremos los nombres y las historias de las Voces de la Radio.

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