A los 90 años murió Agnés Varda

- 30 de marzo de 2019 - 00:00

La mujer de la Novelle Vague falleció a causa de cáncer, dos meses después del deceso de otro ícono del género, el compositor Michel Legrand. Fue la cronista visual de una Francia que desaparecía y dejó su original huella.

La francesa Agnés Varda no dejó de darle aires frescos al arte. En la última Berlinale, que le homenajeó con una de sus Cámaras de Honor, la cineasta ya había avisado de que comenzaba a prepararse para decir adiós.

“Se trata de frenar para encontrar la paz necesaria”, dijo, aunque advirtió, con su proverbial sentido del humor, de que todavía no se había convertido en “leyenda”.

Allí presentó el documental Varda par Agnès, una revisión de su obra en la que revisa sus equívocos. 

Varda fue pionera por partida doble. Impuso su menuda figura en un mundo masculino y aprovechó su eco mediático en favor de la causa feminista.

En 1971 firmó el “Manifiesto de las 343” para la legalización del aborto, y en 2018, en Cannes, posó junto a otras grandes mujeres del cine para exigir igualdad y diversidad real en el sector.

La cineasta saltó de un género a otro, del documental a la fotografía, la ficción o a instalaciones artísticas, guiada por sus ganas en cada momento, y deja una carrera en la que destacan títulos como Cléo de 5 à 7 (1962), con el que pisó por primera vez la alfombra roja del certamen de la Croisette.

Dirigió La Pointe courte (1955) cinco años antes que Jean-Luc Godard realizase À bout de souffle (1960).

En sus instalaciones siempre se cruzan iluminaciones plásticas “tradicionales” y apariciones visuales de la tradición fotográfica.

Mientras el resto de sus compañeros de generación y “escuela”, realizaron obras esencialmente cinematográficas, Agnès Varda prefirió ser “infiel” a todas las disciplinas artísticas en las que dejó una huella propia. (I)

 

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