Skármeta consigue otro galardón con nueva obra

16 de marzo de 2011 - 00:00

El escritor chileno Antonio Skármeta ganó ayer el IV Premio Iberoamericano Planeta-Casa de América con Los días del arco iris, novela inspirada en la época en que Chile vivía la intensa agitación política que dio paso al fin de la dictadura.

“Es una novela acerca de la fuerza de la imaginación para conseguir -aun en un mundo globalizado y frío como este- los cambios de los que hoy disfrutamos”, explicó el novelista, nacido en la  ciudad de Antofagasta en 1940.

La novela de Antonio Skármeta, galardonada con 200.000 dólares y que será publicada en doce países, fue una de las quince finalistas en esta edición, de entre un total de 639 obras participantes procedentes de 33 países.

La concesión de este premio tiene un especial simbolismo, ya que Skármeta es uno de los escritores más reconocidos de Chile, el país que acogió esta edición del Planeta-Casa de América, que se iba a entregar a comienzos de marzo del año pasado, en el marco del V Congreso Internacional de la Lengua Española.

Sin embargo, días antes un terremoto   devastó una gran parte del país y frustró la celebración del congreso y el anuncio del premio. Además, es la segunda ocasión  que un novelista chileno recibe este galardón, que en 2008 obtuvo Jorge Edwards con La casa de Dostoievsky.

El ganador, que en 2003 obtuvo el Premio Planeta con El baile de la victoria, explicó  en una conferencia de prensa que Los días del arco iris recrea los momentos en que Chile se preparaba para votar el referéndum que en 1988 supuso el comienzo del fin del régimen del general Augusto Pinochet.

“Mi novela tiene, en parte, que ver con otros momentos en que Chile no fue democrático; pasamos tiempos  arduos para conseguir esta libertad de la cual ahora disfrutamos”, subrayó el autor de El cartero de Neruda.

Dichas y quebrantos

Citando a la cantautora Violeta Parra y su “Gracias a la vida”, Skármeta reveló que su obra está hecha de dichas y quebrantos: “Quebranto porque es una novela que tiene momentos muy duros de la represión que hasta hoy duelen cuando se recuerdan, y dicha porque Chile encontró, para salir de esa angustia y ese tormento, un camino de paz alegre que le dio estabilidad y progreso”.
“La combinación de estos  factores hará que la novela produzca emociones contrapuestas, arrancará sonrisas a los lectores, pero en algún momento también se les oprimirá el corazón”, advirtió.

Inspirada en el actor chileno Roberto Parada, quien siguió actuando con  entereza tras enterarse de que su hijo había sido brutalmente asesinado por los represores, Los días del arco iris también es un tributo a la ingenua rebeldía de los “pingüinos”, como se conoce en Chile a los estudiantes de secundaria.

Ellos fueron protagonistas de la agitación social que desembocó en el referéndum en el que la mayoría de los chilenos dijeron No a Pinochet.

“Entre ellos estuvo, por suerte, nuestro actual presidente (Sebastián Piñera), aun siendo de derechas”, comentó Skármeta, quien militó en el Movimiento de Acción Popular y Unitaria (MAPU) en los años del gobierno de Salvador Allende y tuvo que exiliarse a Argentina y Alemania tras el golpe militar.

“Los días del arco iris es una obra que  refleja momentos de agitación y movimientos dramáticos de liberación en muchos países del mundo, donde los pueblos luchaban para cambiar estructuras y derrocar tiranos”, dijo.

Y aunque Chile puede ahora congratularse de haber alcanzado pacíficamente una democracia que costó mucho esfuerzo, e incluso muchas vidas, “llegar no significa el fin del camino”, agregó el novelista, quien ilustró este pensamiento con unos versos de Walt Whitman.

“Esta mañana, antes del alba, subí a una colina para mirar el cielo poblado, y le dije a mi alma: ¿cuando abarquemos esos mundos estaremos al fin satisfechos? Y mi alma me dijo: no, una vez alcanzados, proseguiremos el camino”, recitó el autor de Ardiente paciencia.

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