Juan Pueblo cumple 100 años de cambios

- 06 de septiembre de 2018 - 00:00

En un stand de la Feria del Libro de Guayaquil se celebra el aniversario del personaje creado por Virgilio Jaime Salinas. Autores como Galo Galecio, Ángel Gómez Cruz y Luis Peñaherrera modificaron su estética en distintos momentos.

Hace un siglo, un adolescente entusiasta creó el personaje que con los años se ha convertido en el ícono cívico de Guayaquil, Juan Pueblo.

En 1918 apareció en las páginas de diario EL TELÉGRAFO un hombre flaco, sin zapatos, con ropa raída, con pantaloneta de cuadros y sombrero, pensado y dibujado por Virgilio Jaime Salinas cuando tenía 17 años.

Los temas de sus viñetas eran la crisis política, el ambiente social, la inflación, la especulación y la sociedad.

El personaje nació para enfocarse en las diferencias económicas y políticas “que dejaban en cueros al pueblo”.

Su estética se transformó con el tiempo. Salinas dibujaba en tinta china y con un canutero. Juan Pueblo se volvió entre los años 20 y 40 cada vez más caricaturesco. Su cuerpo era cada vez más pequeño y su sombrero mutó a la gorrita de punta que se conoce ahora.

Pero seguía sin zapatos, con la mirada desorbitada, las manos metidas en los bolsillos, con un pañuelo en su cuello, y acompañado de su perro flaco y un hueso.  Aparecía en la revista Semana Gráfica, en las viñetas que su autor llamó “Kaleidoscopio” o “La actualidad en monos”.

Entre 1945 y 1949, Miguel Ángel Gómez Cruz tomó el personaje de Salinas para usarlo en su viñeta diaria “Lo que se ve” y, posteriormente, en “Momento Gráfico”, en diario El Universo. Años después Salinas retomó la figura de su personaje con el seudónimo Don Claro Mirón.

En 1966, el artista Luis Peñaherrera transformó este personaje de la caricatura política para su viñeta “Flechazos”. Posiblemente este cambio plantea el esquema del dibujo que se conoce actualmente y que figura como una representación cívica de Guayaquil, y ya no como un personaje de la caricatura política que ejercía una crítica hacia el poder.

En 1992, cuando León Febres-Cordero asumió la Alcaldía de Guayaquil, convocó a un concurso para elegir al personaje cívico de la ciudad.

De acuerdo a Rubén Peñaherrera, hijo del caricaturista, el entonces alcalde le pidió a su padre el uso de su Juan Pueblo. Por diez años el Municipio tuvo sus derechos de uso; aunque actualmente todavía se utiliza en casos puntuales y la Empresa Pública de Turismo del Municipio de Guayaquil le creó una novia, Juana Pueblo.

Posiblemente esta creación se contrapone con la visión política del Juan Pueblo de Peñaherrera, en la cual la novia era la ciudad. Para el historiador Ángel Emilio Hidalgo, uno de los autores de Historia del humor gráfico en Ecuador, publicado por Editorial Milenio, de España, junto con María Elena Bedoya, Xavier Bonilla y Hernán Ibarra, “Juan Pueblo perdió su carácter combativo”.

Hidalgo cree que, con sus transformaciones y su ausencia en medios escritos, Juan Pueblo dejó su sarcasmo, su crítica al poder. “No me parece que esté mal su uso cívico, pero creo que, desde el lado del caricaturista, se debió precautelar la representación de un personaje de a pie, de sectores populares y que está siempre en constante interpelación al poder”. (I)

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