El "Jefe" Vergara: "El bajo fretless (sin trastes) es mi firma"

- 29 de mayo de 2018 - 00:00
Foto: Miguel Castro / EL TELÉGRAFO

El líder del grupo La Pachanga cumple 23 años como bajista y en entrevista con este diario hizo un recuento de su trayectoria y de su proyección musical.

En su aniversario número 23  como bajista, Juan Carlos “El jefe” Vergara ha tomado un  rumbo diferente y desde su estudio Say No More -recientemente estrenado- prepara  nuevas propuestas.

Este productor no solo es conocido por dirigir su grupo de entretenimiento musical La Pachanga, sino por un gran historial de proyectos como su participación en los cinco discos que grabó junto con su mamá Angelina López, otro con el grupo Támesis y los sencillos que hoy siguen rodando en radios locales.

Además, el guayaquileño pasó a ser parte de la lista de nuevos compositores de música nacional por su canción “Con el alma sin heridas”, que ganó en la categoría de Mejor Pasillo en el concurso avalado por el Museo de la Música Popular Julio Jaramillo y la Dirección de Cultura del Municipio de Guayaquil, en octubre de 2017.

¿Cómo festejará este aniversario número 23 de su carrera como bajista?

Pienso hacer, en la primera semana del mes de julio, un concierto para celebrar con algunos de mis colegas en el instrumento. Será una noche de bajistas.

¿Cómo comenzó este romance con el bajo?

Cuando tenía 12 años, junto con mi hermano y otros amigos formamos la banda The Grass, grabamos cuatro temas y tocábamos en bares, pero yo era el guitarrista. Meses después, el bajista de la banda se fue a radicar en Estados Unidos y puso en venta su bajo y amplificador, por lo que no me quedó otra que comprarlo y aprender a tocarlo “al vuelo”. Ese fue mi primer bajo conocido como “el perro”, porque no tenía marca, pero sonaba y con eso era suficiente para mí.

¿Cómo aprendió a componer?

Entendí a temprana edad que las ideas melódicas hay que guardarlas rápidamente porque la memoria suele ser frágil, así que las grababa en una pequeña casetera y las repetía para recordarlas. No tomé clases de composición jamás, pero me dejaba llevar por mi buen o mal criterio.

 ¿Qué tan complejo es construir armonías en el bajo?

Cada línea de bajo dependerá del estilo de género de las canciones y, a estas alturas de mi vida, he entendido que mientras más sencilla sea esta línea es mucho mejor.

Lo importante es saber que se trata de un instrumento de acompañamiento; hay que  tener el tempo demasiado claro, con precisión y solidez.  El bajo y su frecuencia son los  que mantienen el peso en la canción, son el esqueleto del tema.

¿Cuáles son las marcas sugeridas para los principiantes  y cómo se ajustan de acuerdo al avance del instrumentista?

Es muy relativo en cuanto a instrumentos. Cada marca tiene un sonido diferente que se ajusta a determinado género. En bajo, por lo pronto, me encuentro de luna de miel con un bajo Custom, hecho a mi medida por Cliff Bordwell. Tiene siete cuerdas y es fretless (no cuenta con trastes). Tengo años tocando con este tipo porque da otro color al sonido. El bajo fretless es mi firma.

¿Cómo se ha actualizado en relación a las técnicas?

¿Técnica? ¿Qué es eso? Francamente nunca tuve la oportunidad de recibir clases de bajo, todo lo aprendí desde mi propia óptica e interpretación. Me sirvió escuchar muy buenas bandas cuando me inicié, como Led Zeppelin, Pink Floyd, Beatles, Rush y otras. Luego escuché Seru Giran, banda liderada por Charly García que tenía como bajista al genio Pedro Aznar. Él es uno de mis referentes en el instrumento y lo estudié bastante, escuchaba con detenimiento las líneas que creaba y realmente marcó mi estilo.

¿En qué etapa musical considera que se encuentra y hacia dónde se proyecta?

Definitivamente estoy en un proceso de transición musical, explorando géneros diferentes a los que me inicié. He pasado por el rock, blues, salsa, merengue, electrónica, pasillos, albazos y ahora quiero combinar en mis composiciones todos esos géneros, no sé cómo,  pero hacia allá me está llevando la música.

¿Sus temas siguen sonando en radios locales? ¿Ya los tiene en plataformas digitales?

Tengo varios sencillos que suenan aún en radios locales, como “Pateando el perro”, que era la canción del programa Retweet de I.99, “Contracorriente” e “Inexplicable”. Algunos de estos nunca los envié directamente yo, y eso es motivante porque quiere decir que los operadores de ciertas radios han buscado mi música por cuenta propia. En lo digital no me he movido mucho pese a tener una maestría en Marketing Digital, y es porque estoy en proceso de remasterización de gran parte de mis temas para que tengan alcances internacionales.

¿Tiene en mente reproducirlas?

En eso estoy justamente. Tengo algunas canciones grabadas desde hace mucho tiempo que no he sacado a la luz, incluso un proyecto de cuando tenía 16 años. Hace poco encontré estas grabaciones y estoy analizando regrabarlas.

¿Qué sugiere a nivel artístico que debería pulirse ahora que hay una Ley de Cultura?

Los músicos y gestores musicales necesitan dinero para producir y el Estado ecuatoriano debería hacer una inversión significativa a la cultura, sin sectorizaciones, sin compadrazgos, ni palancas. El retorno de esa inversión se verá reflejado en el avance artístico, generación de mejores producciones musicales, masificación y alcance de los proyectos musicales; y en otras ramas del arte, mejores eventos y  productos nacionales que puedan trascender dentro y fuera del país.

¿Qué aconsejarías a quienes se inician en esta profesión?

Esta carrera es muy compleja y tiene demasiados obstáculos, pero en definitiva es la más grata espiritualmente hablando, la que más réditos morales da y la más divertida cuando logras que el público mantenga la misma sintonía en la que estás. Económicamente es difícil, pero por suerte la música es para los creativos, de esa manera nos inventamos algo para salir a flote. (I)  

Lectura estimada:
Contiene: palabras
Visitas:
Enlace corto: