"Festival Ocupa" intervendrá en 18 sitios públicos

- 06 de junio de 2018 - 00:00
Músicos participantes, nacionales e internacionales, del festival durante uno de los ensayos en el Hotel Los Quipus en La Floresta, centro norte de Quito.
Foto: Miguel Jiménez / EL TELÉGRAFO

La segunda edición del evento llevará ese género musical a lugares no tradicionales como mercados, parques, cementerios o centros de reclusión, con un cronograma didáctico y de encuentros espontáneos con la audiencia.

Una rutina diaria puede ser interrumpida por una sorpresa. Mientras la gente camina por el parque, visita un museo, o simplemente anda por el Centro Histórico de la capital, quizás no imaginarían que, de modo inesperado, escucharán una pieza de música clásica en vivo. 

O mejor aún, de tener la maravillosa oportunidad de conversar con los mismos instrumentistas, quienes expondrán este género musical al ciudadano, que quizás lo considera lejano o fuera del alcance por su rutina. 

Ese es el objetivo del II Festival Ocupa, el de llevar la música clásica a espacios inusuales de la ciudad en jornada que se inauguró ayer y se prolongará hasta el próximo 16 de junio en 18 lugares.

Los conciertos del festival serán gratuitos, en sitios fuera de contexto para la música clásica, tales como  mercados, plazas, cementerios, cárceles y espacios públicos, al igual que en edificaciones  patrimoniales.

Para los músicos participantes, Ocupa representa una democratización del acceso a la música clásica, o la “transformación de un formato exclusivo a uno inclusivo para el ciudadano”.

Así lo afirmaron Simón Gangotena y Rodrigo Becerra, integrantes del grupo anfitrión In Concerto, y organizadores del festival, que este año llega a su segunda edición en la capital. 

Músicos invitados
Ocupa contará con la participación de 11 músicos  internacionales, de España, Uruguay, Brasil, Perú, Estados Unidos, Chile, Australia, y Colombia, además de 21 músicos nacionales.  

Todos juntos, entre el sonido de violines, violas, cellos, contrabajos, trompetas, tubas, entre otros se tomarán 18 sitios establecidos para exponer su arte al ciudadano.   

Gangotena explicó que el Festival incluye dos formatos en la agenda. “El primero es In Situ, que son conciertos pequeños y cuyo objetivo es tener una conversación con la gente. Que nos hagan preguntas, en espacios públicos”. Y la segunda, con los conciertos programados.

Según los organizadores, esta iniciativa surge para fomentar la interpretación de la música clásica en otros escenarios y es  una oportunidad que no se da en los sitios tradicionales de este género por los protocolos.

Así, el Festival Ocupa propone 3 ejes para sus conciertos: el espacio público, los espacios patrimoniales (como edificios), y el espacio en la comunidad. 

Uno de los músicos internacionales visitantes, el español David Ballesteros, violinista de la Sinfónica de Londres, considera que Ocupa es una gran oportunidad, tanto para los músicos,  como para la audiencia.

“Compartiremos lo que sentimos con la música. Y la gente podrá reaccionar”.

Señaló que el formato en el que se presentan es de música de cámara, pues permite una puesta en escena más inmediata y cercana. 

En lo que respecta al repertorio, este será variado e incluirá melodías clásicas de  Bach, Haydn, o Grieg, y de compositores locales.

Recalcó que el Festival Ocupa “recupera la idea inclusiva de la  música clásica”.

 Ballesteros destaca que el festival es una idea necesaria en cualquier latitud, porque “hay mucha gente que todavía no tiene acceso a la música clásica, por lo que el privilegio de escucharla en vivo es único. El músico necesita relacionarse, pues no podemos ser una pieza de museo”.

Con él coincide la joven cellista de 26 años, Kelly Knox, de Chicago, invitada al festival por segunda ocasión.

“Hay un estigma sobre los conciertos clásicos, la formalidad, la vestimenta, es  como una pared. Por eso el festival es la oportunidad de romper todo eso, que la gente escuche, experimente y no se sienta extraña. Nos podemos comunicar”.

En la primera edición en 2017, Ocupa llegó a más de 1.200 personas, de las cuales más de la mitad de los asistentes escucharon la música clásica por primera vez. 

En esta edición se prevé llegar a una mayor audiencia, pues el objetivo es que las melodías clásicas y la curiosidad de un nuevo público vibren al unísono, en una sola armonía.  (I) 

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