Expresionismo y comedia en Frankenstein

08 de noviembre de 2012 - 00:00

Tal como se mostraban en la activación realizada la semana pasada en el City Mall y Village Plaza, estudiantes de la carrera de Comunciación Escénica de la Universidad Casa Grande abren con una performance la obra “Frankenstein”, dirigida por Jaime Tamariz, de Daemon, que se estrena hoy en el Teatro Sánchez Aguilar.

Compuesta por un elenco que incluye a algunos actores que ya han formado parte de las adaptaciones que realiza Daemon, la obra se presenta como una parodia de la parodia de Mel Brooks (la película de 1974, “Young Frankenstein”) al clásico de terror de Mary Shelley.

Tras el intro, los estudiantes toman el lugar de, precisamente, estudiantes, pero asisten ahora a la clase del Dr. Frankenstein (José Burgos), nieto del creador del conocido monstruo que regresa a la vida a partir de la técnica del galvanismo.

El profesor, un neurólogo obsesionado con el sistema nervioso central, se avergüenza de su antepasado, al punto de cambiar su apellido a “Fronkonstin” para ocultar lo que llama un “accidental parentezco con un chiflado”.

Cuando los alumnos se van, el profesor, radicado en EE.UU., es informado de que ha heredado todas las posesiones del abuelo del que reniega, y debe viajar a Transilvania para reclamarlas. Acá se plantea ya parte del dilema de la obra, que irá más allá cuando el profesor descubra los escritos de su abuelo sobre el galvanismo, teoría de Luigi Galvani, hoy ya abandonada, según la cual los muertos pueden ser reanimados mediante impulsos eléctricos.

El vestuario y el maquillaje de “Frankenstein” plantean la obra en blanco y negro, en claro homenaje a la obra original de Mary Shelley, escrita en los años 30, cuando también surgía el Expresionismo Alemán, movimiento que en un cine carente de color proponía un uso casi protagónico de sombras y formas como método de expresión.

Denise Nader, la guionista, explica que se ha querido tener mayor fuerza expresiva en la gestualidad que en los diálogos. Esta corriente marca la puesta en escena y se puede apreciar no sólo en el maquillaje con formas acentuadas, sino también en el castillo transilvano de tres pisos que destaca en la escenografía.

Aquella búsqueda de máxima expresión se ve desde el intro, creado a partir de un taller -enfocado en la Biomecánica de Meyerhold- dictado por Itzel Cuevas, quien expresa que su interés era que “los chicos encuentren energías a partir del trabajo corporal y traduzcan todo a cuestiones físicas”.

El elenco reúne a actores ya conocidos en la escena local, tanto en TV como en las tablas. Alejandro Fajardo (Igor), Marina Salvarezza (Frau Blucher), Alberto Rivera (monstruo), Juan Fernando Franco (estudiante y líder comunal) y David Reinoso (Inspector Kampf), que aparece por tercera vez en un trabajo de Daemon.

Se suman los españoles José Burgos (Dr. “Fronkonstin”), ya habitual en Daemon; Paula Galimberti (Elizabeth), que dice que su personaje toma otros lugares que los de la película de Mel Brooks, y la comediante Ana Morgade (Inga), que explica que representa a una persona despistada -“Si la dejas suelta en Guayaquil, a los 10 minutos ha muerto”-, que dice a todo que sí.

Los creadores enfatizan que “Frankenstein”, sin ser una obra infantil, es también apta para niños, para toda la familia. Las entradas cuestan $ 30, $ 20 y $ 10.

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