Centro de Arte incrementará su ayuda social

- 10 de mayo de 2018 - 00:00
El edificio del Centro de Arte tiene un teatro principal, un experimental y un centro de actividades múltiples.
Fotos: Karly Torres / EL TELÉGRAFO

Son 30 años desde la construcción de este espacio cultural y para festejar su onomástico se hará una gala entre reconocidos cantantes de música lírica y popular.

A 30 años de la inauguración del Teatro Centro de Arte su cartelera se enfoca sobre todo en  espectáculos musicales, tributos a grupos de los ochenta, boleros y conciertos eventuales de la Filarmónica de Guayaquil, que hace sede en el espacio desde el año pasado. Además de charlas sobre ópera y talleres literarios.

En cuanto a teatro, el programa está copado por aquello que —según estudios— más les gusta a los guayaquileños: abundan las comedias y funciones infantiles. La celebración de los 120 años del natalicio del poeta Federico García Lorca, preparada para junio, será una de las excepciones.

El último fin de semana, por ejemplo, Carlos Michelena presentó su show y el siguiente evento teatral es un montaje de Peter Pan, en el País de Nunca Jamás.

Marcela del Río asumió la dirección del espacio a través de elecciones de la Sociedad Femenina de Cultura. Quiere fortalecer el Programa Semilleros.

La cartelera, durante estos años, se ha armado en función de propuestas que reciben, el alquiler de los espacios y las decisiones de las integrantes de la Sociedad Femenina de Cultura. Este grupo hace más de 50 años gestionaba eventos en la ciudad y decidieron crear este espacio para mantener actividades culturales día y noche. Fue entonces cuando se asesoraron con técnicos de Yale e iniciaron el proyecto. 

El equipo de señoras que trabaja ad honorum, con 14 miembros en su directorio, se divide en cuatro comisiones: una artística, de encuentro, didáctica y otra literaria.

El Centro de Arte es la infraestructura cultural más grande de la ciudad manejada de manera privada. Tiene tres bloques y un teatro con capacidad para 869 butacas, con concha acústica y ascensor de orquesta; además de un teatro experimental, salas de enseñanza, salón de usos múltiples, bodegas, camerinos y dos pianos de la reconocida marca Steinway & Son.

Su presupuesto principal, de acuerdo con su directora Marcela del Río, proviene principalmente de la taquilla y del alquiler de sus espacios.

Además recibe $ 30.000 de financiamiento del Municipio de Guayaquil, a través de la ordenanza de fomento a la cultura. También tienen aportes de empresas privadas, a modo de mecenazgo que se han reducido con el tiempo.

Los nombres de los aportantes figuran en las placas que están afuera de la sala principal. Hace 30 años, cuando finalmente se inauguró el sitio, los últimos pilotes se pusieron por la gestión de León Febres-Cordero, cuando fue presidente del país. De allí que el teatro lleve también su nombre.

Marcela del Río considera que tienen un público fiel y asegura que su taquilla llega al 80% en cada evento. De allí que su programación se mantenga regular de alguna manera. El propósito que tiene, desde que asumió el directorio hace tres meses, es duplicar el número de estudiantes en los talleres de ballet, música y pintura, a través del programa Semilleros.

El enfoque de este programa es formar a niños con talento en las distintas áreas. Actualmente se inscriben 100 infantes que reciben formación en las tardes o en las mañanas. (I)  

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