Bernard Fougères deja un legado humanista en la comunicación local

- 09 de mayo de 2018 - 00:00
Desde la izquierda: Alberto Borges, Alfonso Espinosa de los Monteros, amigos y compañeros de labores de Bernard Fougères en Ecuavisa.
Foto: Archivo / EL TELÉGRAFO

El fallecido presentador francoecuatoriano popularizó un estilo único por su espontaneidad en la televisión nacional, desde los años 60. A través de sus columnas en la prensa escrita generó mucha empatía con el público.

Con Bernard Fougères se cumple el dicho de que “uno no es de donde nace, sino de donde le place”. Y Bernard, que nació en Francia, escogió al  Ecuador para vivir.

En este país encontró el amor en sus diversas formas: trabajo, amigos, esposa, familia y miles de seguidores.

En 1967, desde  que inició su show televisivo homónimo en Ecuavisa, se convirtió en un ícono de la pantalla chica.

Su escenario en el set era sencillo. Sentado en un sofá o sobre la silla de su piano se dirigía al televidente con naturalidad todas las tardes de lunes a viernes, desde donde transmitía las últimas primicias en videos musicales. 

Bernard siempre se mostró  como una persona sensible y humanista con todos los aspectos de la vida y el arte en general. Su destreza con el piano en su programa la acompañaba con su modo particular de ver el mundo y sus referencias a la cultura general, que eran muchas.

Casi tres generaciones admiten que “almorzaban con su  compañía”, mientras escuchaban la música y veían sus entretenidas entrevistas con diversos artistas nacionales e internacionales. 

Durante 30 años, su show era la parada obligatoria de los intérpretes que venían al país para presentarse, como Julio Iglesias, Raphael, José José, Joan Manuel Serrat, Franco De Vita,  Paloma San Basilio, Rocío Jurado, entre otros.

Y aunque a todos los trataba con igual cordialidad, también tenía sus favoritos.

Bernard nunca ocultó su admiración por la española Rocío Jurado, que en una entrevista hasta le improvisó un poema, haciéndola sonrojar y se ganó un beso como agradecimiento por su “travesura”. 

Apoyo en su programa
En el caso de  los  artistas nacionales, consideraban a su programa como una vitrina para promover sus canciones.

Como el cantante guayaquileño Mike Albornoz, quien recuerda al Show de Bernard como una época con “esplendor musical de cultura y entretenimiento por su calidad, y la cultura de Bernard como entrevistador”.

Por ello Albornoz se preocupaba en realizar buenos videos. “Es que teníamos que competir con los clips de  todos los artistas de ese tiempo”, rememora.

Albornoz, conocido por sus temas como “Tus Besos”, “Balde de Agua fría” y “Mi perfecta manera de amar” en los años 80 y 90, relata que siempre intentó hacer cosas diferentes en sus audiovisuales y porque Bernard siempre dio apertura para que los artistas sean libres.

“Era un gran profesional, culto, pero sobre todo tenía un sentido muy humano, conectado siempre con el mundo”.  

En opinión del artista, es ahora que Bernard debe ser tomado como un referente para las futuras generaciones de comunicadores.

Con él concuerda Martín Galarza, el rapero guayaquileño conocido como AU-D. 

“Crecí de niño viéndolo en televisión, luego como artista, él siempre fue un apoyo a mi carrera musical”

AU-D admite que se siente agradecido con Bernard porque brindó un soporte a los artistas locales, ya sea con sus entrevistas o pasando sus clips musicales.

“Cuando le llevé mi tema  ‘Tres notas’, era un video filmado en VHS, sencillo; él lo puso y estuvo más de  siete semanas como número 1”.  

Además, AU-D recuerda que Bernard le daba consejos sobre cómo manejarse en la industria. “Como invitado, en su programa te sentías bienvenido y respetado”, afirma el músico ecuatoriano.

Y ese fue un estilo al que el artista admite se acostumbró.

“Él sabía quién eras, por eso lo respetábamos mucho; era directo”.

Albornoz y AU-D estuvieron en su programa de despedida en 1997. En esa ocasión, este último recuerda que le pidió un autógrafo y Bernard le escribió: “Para mi amigo AU-D, el hermano que Ecuador me debía”. “Y así es como yo lo veo, como un hermano de todos los ecuatorianos y que nos dejó un legado”.

 Su última casa fue el canal público Ecuador TV. Allí mantuvo desde 2008 producciones variadas, enfocadas en cultura, diálogos e historias positivas sobre el país y su gente.

Adriana Rendón, quien acompañó a Bernard en estas producciones, lo recuerda como un hombre todo terreno, capaz de contar diversas anécdotas.

Entre sus historias siempre estaba Evelina Cucalón, su esposa. “No había entrevista en que no la nombrara,  y al hacerlo sus ojos siempre  se llenaban de lágrimas”, destaca Rendón.

Lo último que grabó fue un programa dedicado a Julio Jaramillo que la producción está por decidir cuándo sacarlo al aire. (I)

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