Arte o señalética

- 24 de junio de 2018 - 00:00

Guayaquil es difícil en todo sentido, desde el calor que agobia en ciertos meses hasta esa intensidad de vivir en una ciudad llena de ruido y algunas veces ajena a la cultura visual. Las autoridades municipales hacen muchos intentos para que la personas disfruten visualmente. Colocaron vallas de diferentes artistas en una autopista, así el conductor que manejaba a más de 90 km por hora podía observar durante 3 segundos una obra pictórica.

Hace un año, el Municipio de Guayaquil auspició a través de un encuentro al que llamaron ‘Guayarte’ que varios artistas visuales y entusiastas pintaran murales cerca del aeropuerto. Las paredes blancas de una avenida escondida, pero muy transitada, a la que llaman ‘la S’, fueron los lienzos para los grafiteros. Aunque el lugar solo permite “echar un vistazo de unos 10 segundos” algo se queda en la retina de los que transitan por allí. Esa no fue la única propuesta de gráfica callejera de la autoridad de turno. La primera surgió en 2001.

En esa ocasión un pintor intervino, por su cuenta, los pilares de un puente cercano al aeropuerto. El muralista creyó que el Puerto Principal necesitaba una mirada más gráfica y sin ningún permiso municipal “pinceló” su obra. Su iniciativa fue borrada por las autoridades. Tras los reclamos, la Alcaldía hizo un plan para que algunos muralistas se tomaran otros pilares y dieran rienda suelta a su creatividad.

Este año, como parte del plan de arte urbano se intervinieron escalinatas del cerro Santa Ana y Mapasingue con murales conmemorativos y la idea de que “cambien el paisaje urbano de la ciudad”. Estas formas de promover la imagen han logrado que los guayaquileños se vinculen con su instinto gráfico.

Hace dos semanas, las calles del centro amanecieron con otra propuesta de diseño y los caminantes se toparon con una imagen que no se había hecho antes. El Municipio le dio colores a los pasos cebra. Aunque es complicado pintar una gráfica destinada a los conductores y peatones, se arriesgaron a la fusión del arte y la señalética.

Las señales de tránsito son universales y fueron diseñadas para prevenir accidentes. Sin embargo, ahora estas formas geométricas y perfectamente marcadas tienen colores y diseños que pueden volver su lectura complicada. Esta técnica fue utilizada en Panamá, Colombia, Estados Unidos, Guatemala, China, España, Costa Rica, Francia, México y Venezuela con la idea de contribuir y motivar a los ciudadanos a cumplir con la Ley de Tránsito.

La iniciativa tal vez es acertada, pero es complicado adornar una señalética porque tiene un tamaño, forma y colores específicos. Lo más importante del diseño es su sencillez para lograr su comprensión. Es un sistema de información, una guía para orientar u organizar a una persona  en aquellos puntos donde se prestan servicios o existen dudas acerca del comportamiento de los conductores.  Estas señales no utilizan  combinaciones de colores o de tonos complejos, no reproducen la realidad, son un servicio. La ciudad carece de espacios para la visualización de arte y a veces nos preguntamos, ¿dónde pintar esas gráficas? En este caso, los pasos cebra se han convertido en puntos de información artística. (I)  

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