Salsa Caribe, un rincón de América Latina en Pekín

- 16 de marzo de 2019 - 00:00

Un restaurante de comida mexicana y una pizzería italiana en un callejón extenso y oscuro de Pekín, la capital de China, son los indicios de que las costumbres occidentales están presentes en tierras orientales.

Mujeres ataviadas con tacones y vestidos; y hombres perfumados con camisas de margas largas aparecen desde las 20:00 en Salsa Caribe, un bar-discoteca donde solo suena música latina.

La luz tenue y una suerte de túnel conducen hasta el salón de colores diversos, como las banderas de la región. Sofás con telas rayadas y de puntos, sillas de madera, mesas de centro y una tarima son parte de la decoración del lugar muy concurrido por los hispanohablantes, europeos y, en menor medida, por los residente de la metrópolis china.

En la pista, de colores blanco y negro, se evidencia con facilidad a los que provienen de las tierras calientes.

Caballeros y damas, de piel canela y cabellos ensortijados, se toman de las manos y dan vueltas coreográfica e incansablemente al ritmo de Elvis Crespo y Wilfrido Vargas.

Hombres y mujeres de piel blanca y cabellos amarillos se mueven separados, como en cámara lenta, y con una botella y vasos en la mano.

Pero aparece un tercer grupo, minoritario, de lacia cabellera negra y ojos rasgados, que no se queda atrás mientras una orquesta venezolana toca en vivo merengue.  Una mujer, de vestido brillante, da vueltas, pasos cortos y rápidos movimientos de cadera mecanizadamente.

En el extenso salón de una planta todos se mezclan, cambian de parejas y en un idioma común (español, inglés, chino u otro) comparten sus historias de cómo y por qué están allí.

La orquesta, que solo tiene por consigna interpretar música en español, pide a los bailarines que se levanten: “¿Dónde están los bolivianos?, ¿los brasileños?, ¿los mexicanos?...”. La comunidad latina, hasta las 03:00, se quita el deseo de celebrar como en sus tierras: con una salsa. (I)

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