El viaje lo marcó la "cruz" que se movió en la oscuridad

- 07 de enero de 2019 - 00:00

El camino es estrecho y lóbrego. Era medianoche y solo las luces de un carro blanco alumbraban el lastre y parte los matorrales crecidos a cada lado junto a la vía. Cuatro amigos viajaban por primera vez para conocer las “Siete Cascadas” de Naranjal (Guayas) y pasaron una experiencia “tenebrosa”.

Mauricio, el conductor, conocía al dueño de un hostal, quien le indicó que cuatro kilómetros después de salir de la localidad hallaría el angosto sendero que lo llevaría al alojamiento. Ingresó confiado y avanzó pese a la oscuridad y a no tener un GPS que le confirmara que iba por el camino correcto. El carro se zangoloteaba por las piedras, no había nada más que penumbras y sonidos de insectos y aves.

Un amigo bromeó con que la escena se parecía a la típica película americana del viaje que termina mal, donde aparece un asesino en serie y los extermina uno a uno. Causó gracia, pero también miedo.

Mauricio se detuvo junto a la primera casa que vio. Un foco amarillo alumbraba el cerramiento, pero adentro no se veía luz por ninguna ventana. Pitó una vez, pero nadie se asomó. Salió del carro con dos de los chicos y ningún celular tenía señal, así que regresaron para seguir.

Un kilómetro más adelante un reflector blanco alumbraba el exterior de una vetusta casa pequeña. No había nadie, pero Mauricio se detuvo. El grupo veía hipnotizado algo que parecía un tronco en forma de cruz en medio del amplio espacio vacío. Ya no hacía falta ninguna broma para sentir escalofrío, todos se quedaron en silencio. El conductor sacudió la cabeza y avanzó para circunvalar, prefería ir al centro del cantón y regresar al amanecer. Al pasar de nuevo por el sitio voltearon a ver la cruz y de repente esta se movió y salió corriendo. Todos saltaron del susto, aspiraron aire y liberaron las carcajadas. Era un perro. ¿Pero cómo estuvo tanto tiempo sin moverse? ¿Cómo formaba una cruz? Las respuestas aún se analizan en las reuniones grupales. Al regresar vieron al dueño del hostal afuera de la primera casa, se había quedado dormido. (I) 

Lectura estimada:
Contiene: palabras
Visitas:
Enlace corto: