"La primera dama" del taxismo apoya el movimiento me too

- 17 de julio de 2018 - 00:00

Suelta despacio el embrague y aprieta lentamente el acelerador para cruzar con sigilo la intersección de las avenidas Amazonas y República, en el centro-norte de Quito. “En esta ciudad, nunca falta un alocado y es preferible salir despacito”.

El mote de “primera dama” se lo puso un colega taxista cuando Lenín Moreno ganó la Presidencia. No le molesta, aunque Rocío González Ricaurte acentúa su segundo apellido cuando se presenta para evitar que la confundan con la esposa del Presidente, comenta entre risas.

Mientras dirige su taxi al noroccidente, tararea una melodía que brota de la radio y habla de amores imposibles. “Esta sí era música bonita”, dice mientras detiene la marcha para evitar a un todoterreno cuyo conductor atraviesa el cruce de la República y Mañosca cuando el semáforo ya está en rojo.

El automotor asciende lentamente, debido al tráfico, y el radioperador programa un viejo éxito de Ricardo Montaner. “No hay como las canciones de antes”, retoma el hilo de la conversación mientras enfila por la av. Mariscal Sucre en dirección norte.

“Claro que más allá del romanticismo, la mayoría de los hombres siempre han sido perros”, dice mientras observa burlona al pasajero a través del retrovisor.

La mujer, con 15 años en el taxismo, explica que ha tenido dos relaciones fallidas a cuestas y que tiene tres hijos. Dejó a ambos por hacerla “cachuda”. Tampoco le gustan “los aprovechados”, los que piensan que “porque una ha tenido pareja es fácil y pueden hacer lo que quieran, aunque sean casados”.

Comenta que también ha tenido que poner en su sitio a uno que otro cliente “que quiso pasarse de vivo”.

Mientras busca efectivo para el cambio en una caja ubicada junto a la palanca de cambios, se declara seguidora del movimiento Me Too contra el acoso a las mujeres, aunque asegura que “para los mañosos” no hay mejor remedio que un par de buenas cachetadas. (I)

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